Por: Laura Ávila.   2 junio
La estimación de la agencia es que para el próximo año el Producto Interno Bruto (PIB) crezca 3%, sin embargo, será insuficiente para compensar el daño económico. Foto: Rafael Pacheco
La estimación de la agencia es que para el próximo año el Producto Interno Bruto (PIB) crezca 3%, sin embargo, será insuficiente para compensar el daño económico. Foto: Rafael Pacheco

Este martes 2 de junio Moody´s modificó la perspectiva de calificación de Costa Rica, esta se encontraba en B2 estable y ahora pasará a tener una perspectiva negativa. Esta decisión se debe al aumento de riesgo en el que incurre el país por las presiones de financiamiento que ocasionó la emergencia por atender la pandemia de COVID-19.

El anuncio significa que las emisiones de Costa Rica se considerarán de alto riesgo crediticio.

“La pandemia ha llevado a una fuerte recesión y mayores déficits fiscales que requerirán mayores préstamos del gobierno tanto este año como el próximo. Para el 2020 el gobierno dependerá en gran medida del financiamiento de fuentes oficiales, pero los préstamos del próximo año requerirán aprovechar los mercados internacionales donde los diferenciales de hoy siguen siendo prohibitivamente altos”, anunció la calificadora mediante un comunicado oficial.

Moody´s prevé que la economía costarricense se contraiga 4% durante el 2020 y volverá a tener crecimiento hasta el primer trimestre del 2021. La estimación de la agencia es que para el próximo año el Producto Interno Bruto (PIB) crezca 3%, pero será insuficiente para compensar el daño económico.

Además estima que el déficit fiscal del 2020 alcanzará el 9,7% del PIB y que llegará al 8,4% en el 2021.

En febrero anterior Moody´s rebajó la calificación de riesgo por el debilitamiento de las finanzas públicas. En ese momento la calificación pasó de B1 y se rebajó hasta B2.

El pasado 8 de mayo la calificadora Fitch también bajó la calificación en este caso se redujo hasta B y la acompañó de una perspectiva negativa.

En ese momento la razón que brindó la agencia fue el impedimento que tendrá el país para ajustar el desbalance fiscal tras el golpe económico que causó la pandemia, así como las dificultades para fondearse en el mercado externo.

A inicios del 2020 tanto Fitch Ratings como Standar & Poor’s afirmaron que la escalonada del déficit fiscal al 7% como porción del PIB, era una mala señal sobre el comportamiento de las finanzas públicas del país.

Las calificadoras destacaron en ese entonces que la reforma fiscal da señales de ser insuficiente luego de que el país registrara un mayor deterioro en sus finanzas.