El mercado de seguros en Costa Rica atraviesa un momento histórico marcado por fuertes contrastes económicos. Mientras la venta de pólizas generales (como las de automóviles o daños a la propiedad) experimenta un ritmo de crecimiento, los seguros de vida enfrentan una contracción comercial.
Así lo revela el más reciente informe Global Insurance Market Trends 2025, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El documento, que analiza el desempeño general de la industria en 2024, destaca que la penetración total de los seguros en el país centroamericano alcanzó un 2,4% del Producto Interno Bruto (PIB) durante ese año, lo que evidenciaría una ligera pero constante recuperación de este indicador en comparación con años anteriores, que oscilaban entre 2,1% y 2,3%.
Dicho porcentaje se divide en un 2% para seguros generales (no vida) y apenas un 0,4% para seguros de vida.
Auge comercial y reto de siniestralidad
Durante el último año, Costa Rica se posicionó en el estudio como la segunda jurisdicción con la mayor tasa de crecimiento real en la emisión de primas brutas del sector de seguros de “no vida” o generales con un 12,2%, superada únicamente por Turquía (20,6%).
Lo llamativo de este auge es que no estuvo impulsado por un encarecimiento generalizado de las pólizas para los consumidores locales. De hecho, los datos de la OCDE muestran que los precios nominales para los seguros de hogar en el país experimentaron un alza marginal del 1,1%, mientras que las tarifas de los seguros para vehículos de motor se mantuvieron sin cambios.
Sin embargo, este acelerado crecimiento comercial vino acompañado de una fuerte presión operativa derivada del aumento en la siniestralidad.
El reporte detalla que las aseguradoras costarricenses enfrentaron un incremento en el pago de siniestros debido a una mayor frecuencia y severidad tanto en los accidentes de tránsito como en los riesgos y accidentes laborales.
Este alto volumen de reclamos golpeó directamente la rentabilidad de las compañías en ciertas áreas de protección; el indicador de rentabilidad técnica, conocido como “índice combinado”, superó la barrera del 100% en las líneas de salud, incendios y riesgos del trabajo obligatorios, lo que se traduce en pérdidas operativas para esos nichos particulares durante 2024.
Afortunadamente para la industria, estas mermas se compensaron gracias a que el índice combinado de otras líneas de negocio, como los seguros de vehículos y otros de daños a la propiedad, se mantuvo por debajo del 100%.
Contracción por liquidación de entidades
La OCDE documentó una contracción en el mercado costarricense: de acuerdo con los registros del informe, las primas directas de vida emitidas en el país sufrieron una caída aproximada del 2% en términos nominales y de cerca del 3% en términos reales en 2024.
Debido a esta debilidad comercial, el nivel de penetración de los seguros de vida se mantuvo estancado en un 0,4% respecto al PIB, misma cifra registrada en 2023.
Este fenómeno contractivo posee una explicación institucional muy puntual: el proceso de intervención y posterior liquidación de dos intermediarios financieros en Costa Rica; a saber, Coopeservidores y Desyfin.
Durante 2024, dichas intervenciones provocaron la terminación masiva de las pólizas de vida que estaban directamente vinculadas a las carteras de crédito de dichas entidades. Este evento específico fue catalogado por el organismo como la razón principal del deterioro en los ingresos por primas de este segmento.
Para agravar el panorama del sector, la reducción de la entrada de primas coincidió con un agresivo incremento en las salidas de capital por obligaciones de las aseguradoras.
El desembolso de pagos por reclamos o beneficios (conocidos como payouts) en el sector de seguros de vida costarricense experimentó un salto acelerado que superó la barrera del 15% de crecimiento, tanto en términos reales como nominales. De hecho, estas cifras colocaron a Costa Rica como la quinta jurisdicción de la muestra de la OCDE con uno de los mayores ritmos de crecimiento en el pago de siniestros de vida durante el año.

Sostener la rentabilidad
Para mitigar las turbulencias operativas y la siniestralidad, las compañías aseguradoras se apoyaron fuertemente en la gestión de sus inversiones de capital.
Aprovechando el entorno financiero, el sector logró mejorar su desempeño a través de estrategias de colocación de recursos marcadamente conservadoras.
Las aseguradoras compuestas, que dominan el mercado local, obtuvieron un rendimiento neto real de sus inversiones del 3,1%, mientras que las enfocadas exclusivamente en ramos generales obtuvieron un 3,0%.
En el caso de las primeras, el 71,8% de sus inversiones totales se concentró de forma segura en bonos, seguido de un 15% en otros activos, un 6,3% en efectivo y depósitos y un modesto 5,6% en el mercado de acciones. Esta estructura de portafolio les permitió asegurar retornos positivos y estables.
Ahora bien, al evaluar los riesgos y vulnerabilidades a futuro, el reporte expone que la principal preocupación expresada por las autoridades nacionales no recae exclusivamente en el ámbito macroeconómico, los desastres naturales o la siniestralidad del mercado, sino en retos operativos y de regulación contable.
Por ejemplo, las compañías de seguros en territorio nacional reportaron haber atravesado lo que calificaron como severas dificultades materiales y tecnológicas para implementar de manera adecuada las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) 17 y 9.
Específicamente, la NIIF 17 cambia por completo la forma en que se contabilizan los contratos de seguros al exigir valoraciones actuariales mucho más precisas, proyecciones de flujos de efectivo actualizadas y un reconocimiento distinto de las ganancias a lo largo de la vida de la póliza.
Por su parte, la NIIF 9 regula los instrumentos financieros (las inversiones de las aseguradoras) e impone un modelo riguroso de “pérdidas crediticias esperadas” que obliga a provisionar riesgos futuros en lugar de pérdidas ya ocurridas.
Al implementarse juntas, exigen sincronizar volúmenes masivos de datos y reconstruir por completo los modelos matemáticos y las bases de datos de las empresas.
Para sostener una recuperación económica, la industria aseguradora se enfrenta al reto de equilibrar el auge histórico de los seguros generales con el rescate del sector vida, al tiempo que supera el reto tecnológico que exige la adopción inminente de las nuevas normas contables globales.
