Por: María Esther Abissi.   22 febrero

El mercado cambiario parece que se olvidó en poco más de dos meses del tiempo en que el precio del dólar se mantuvo debajo de ¢600. En ese entonces, el hecho de que se acercara a esa barrera de centenas generaba tensión.

Hoy es común ver en las ventanillas de los bancos el precio oscilar entre ¢600 y ¢630, y observar que precios similares se mantienen en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).

Los montos que ha estado captando Hacienda en dólares son sustancialmente mayores a los que se vieron durante el año pasado. Esto provoca una reacción indirecta en el Monex ya que hace que los inversionistas acudan a comprar divisas. (Foto: Melissa Fernández Silva).
Los montos que ha estado captando Hacienda en dólares son sustancialmente mayores a los que se vieron durante el año pasado. Esto provoca una reacción indirecta en el Monex ya que hace que los inversionistas acudan a comprar divisas. (Foto: Melissa Fernández Silva).

Una mezcla de una mayor demanda de recursos por parte del Gobierno en dólares y el firme compromiso del Banco Central de que las fuerzas del mercado definan el precio ideal del dólar son algunos de los factores que han influido en los últimos tres meses para que el valor continúe su tendencia alcista.

Las presiones del Gobierno

Los intermediarios cambiarios vislumbran algunos hechos que pueden mantener la presión al alza. En su mayoría tienen que ver con Hacienda y la autoridad monetaria.

Por un lado, los montos que ha estado captando Hacienda en dólares son sustancialmente mayores a los que se vieron durante el año pasado. Esto provoca una reacción indirecta en el Monex, pues hace que los inversionistas acudan a comprar divisas.

Según explicó Nelson Alvarado, gerente de Trading de Prival Securities, la presión no viene solo de las captaciones por medio de subastas.

Después de que se dio la aprobación de la reforma fiscal y retornó un poco de confianza a los mercados, la Tesorería ha salido a ofrecer bonos en moneda extranjera a través de ventanillas abiertas.

El 14 de enero se hizo una subasta con una captación de $64 millones. Para el 28 de ese mes, el monto fue $31,7 millones y la ventanilla del 24 de enero fue por más de $112 millones, al final el resultado fue un total de $208 millones captados.

La fecha de las emisiones coincide precisamente con el periodo en que se registró la escalada al alza del precio del dólar, del 16 al 29 de enero.

Para Dannel Huang, gerente financiero de Banco Cathay, tanto los agentes económicos como los participantes han definido este tipo de cambio como nuevo punto de equilibro en el precio de la divisa.

Además de la presión de Hacienda, el Banco Central no ha participado como agente vendedor de una manera consecuente cuando se han presentado episodios al alza. Más bien, ha sido un comprador neto y ha participado fuera del Monex, comprando y vendiendo divisas.

En enero las compras fuera del mercado ascendieron a $140 millones, mientras que las ventas de divisas, a $162 millones.

Aunque no se tiene claro para quién son los recursos, las ventas estarían destinadas a entidades fuera de sector público bancario, como Recope y la Caja Costarricense de Seguro Social, mientras que las compras ayudarían a atender las necesidades de la Tesorería Nacional.

Dentro del Monex el Central solo ha vendido $11 millones en lo que va de año, mientras que ha comprado $140 millones para atender al SPNB. Es decir, a los ojos del mercado es un comprador neto.

“El BCCR nos ha dejado claro con su política cambiaria actual, que propiamente es el mercado el que debe definir el precio del dólar, realizando intervenciones cuando observa una variación abrupta en la divisa. Sin embargo, consideramos que es más conservador cuando el tipo de cambio mantiene una tendencia al alza y no así cuando tiende a la baja, donde realiza intervenciones más agresivas”, aseguró Huang.

Las compras le han servido además al Central para restituir las reservas pérdidas durante los episodios de noviembre y diciembre, manejando un nivel actual de $7.400 millones.

Escalada al alza

En noviembre pasado, el dólar llegó a un nivel máximo de ¢628,9, una variación acumulada en el año de 10,29%.

Esto hizo que el Banco Central tuviera que realizar ventas por estabilización por un total de $341,7 millones y debió moderar sus compras en el mercado para el Sector Público No Bancario.

Aunque tanto el incremento como las intervenciones llamaron la atención de los agentes económicos, la respuesta del Central por diluir las presiones no continuó, sino que más bien la autoridad dejó que el mercado respondiera a las variaciones de precios.

La respuesta de los intermediarios cambiarios para ese momento se evidenció de dos formas: por un lado, dejaron de acumular posición en moneda extranjera, por un total de $128,1 millones (al cierre del 2018).

Por el otro, en diciembre, el mes posterior al incremento, las ventanillas de los bancos tuvieron un superávit de $64,5 millones, en contraste con el déficit observado en los tres meses previos y el tipo de cambio tuvo una variación anual menor a la de noviembre, según datos del Banco Central.

Desde entonces, el precio más bajo al que ha estado el dólar en el Monex se dio el 16 de enero, con un promedio de ¢600,31.

Después de ese día se dio una escalada al alza que lo ubicó en un máximo de ¢614,31, exactamente 18 días más arte, del 4 de febrero.

El precio parece haberse estabilizado en la última semana a ¢610 en el Monex, aunque en ventanillas sigue por encima de ese valor.

En el primer semestre de este año no si vislumbran grandes presiones, siempre que la inflación se mantenga en los niveles como el actual.

Sin embargo, el Central ha previsto mayores volatilidades, especialmente en los meses claves donde hay estacionalidades, como en mayo y junio.