Por: Nicole Pérez.   13 febrero
Las inyecciones de liquidez que han hecho los bancos centrales de los países, son el principal factor que está llevando los precios de las materias primas al alza, así como las expectativas de que continúen en esta tendencia. Fotografía: Rafael Pacheco.
Las inyecciones de liquidez que han hecho los bancos centrales de los países, son el principal factor que está llevando los precios de las materias primas al alza, así como las expectativas de que continúen en esta tendencia. Fotografía: Rafael Pacheco.

Los precios de las materias primas o commodities como el petróleo y sus derivados, los metales y algunos granos básicos muestran una tendencia de crecimiento luego del impacto inicial de la pandemia.

En el 2020, el precio promedio del cóctel de hidrocarburos que compra Costa Rica fue de $56,81; el índice de precio de metales creció 43% y el de granos básicos un 21,6%.

Al ser Costa Rica un importador neto de materias primas, la presión generada en el valor de estos productos podría eventualmente, significar un deterioro en los términos de intercambio, es decir, la relación entre el precio de las exportaciones y las importaciones.

Por esta razón, el país va a tener que “deshacerse” de más ingresos generados por exportaciones para realizar una misma cantidad de importaciones. Es decir, el valor relativo de lo que se exporta disminuye al compararlo con las compras en el exterior.

Asimismo, otro efecto posible —que por el momento es solo un riesgo— es que el aumento de estos precios conlleve a un periodo de presión inflacionario.

Uno de los casos locales sucede con el trigo, cuyos precios terminan afectando los productos finales como como el pan meses después de que ocurren los ajustes en los mercados internacionales.

“En este momento, donde se ve que hay presiones al alza es en el corto plazo, o sea que la inflación de uno o dos años podría estar aumentando. Sin embargo, en la actualidad las expectativas de mediano y largo plazo son de inflaciones controladas para el caso de Estados Unidos, claramente esto podría cambiar si se continúan monetizando esos aumentos de los precios de los commodities”, explicó Melvin Garita, gerente general de BN Valores.

El índice de precio global de todas las materias primas del Fondo Monetario Internacional mostró que inició el 2020 con 119,57 puntos; tuvo un desplome en abril hasta los 83,97 puntos.

No obstante, a partir de mayo, los precios se comenzaron a recuperar nuevamente, hasta llegar a 125,43 puntos en diciembre 2020, un valor incluso más alto que el observado en enero 2020.

Garita agregó que, si la inflación empezara a generar problemas, no se debe descartar que tanto la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y otros bancos centrales alrededor del mundo comenzarían a subir las tasas de interés con el objetivo de controlar la inflación.

Según datos del BCCR, durante 2020, la inflación general y el promedio de los indicadores de inflación subyacente estuvieron por debajo del rango de tolerancia para la meta de inflación (2% a 4%). El Banco Central estima que esta se mantendrá por debajo del 2% para este 2021.

Por su parte, Carlos Conejo, profesor de la escuela de economía de la Universidad Nacional dijo que no espera que el crecimiento significativo de los commodities sea sostenido en el tiempo, ya que su comportamiento histórico siempre es de altibajos.

“Evidentemente, esto tiene un efecto directo en la inflación, pero la inflación depende de más elementos. Ahí podría tener un efecto más significativo si el incremento en los precios del petróleo se vincula con un crecimiento en el tipo de cambio”, expresó Conejo.

Sin embargo, argumenta que hasta ahora el tipo de cambio ha estado estable, y que va a depender de manera relevante de lo que se logre acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el proceso de las próximas elecciones nacionales.

Los precios

Garita señaló que las expectativas al alza de las materias primas provienen directamente de los estímulos monetarios que se presentaron en las principales economías alrededor del mundo.

Es decir, que las inyecciones de liquidez que han hecho los bancos centrales de los países son el principal factor que está llevando los precios al alza, así como las expectativas de que continúen en esta tendencia.

“Para este 2021 se espera que los instrumentos financieros asociados a commodities sean aquellos que tengan un desempeño superior al mercado de renta variable, en términos generales”, explicó Melvin Garita, gerente general de BN Valores.

El precio del petróleo, por ejemplo, ha tendido a subir conforme las economías se recuperan del golpe ocasionado por la pandemia.

En abril del 2020, el barril estadounidense del WTI tuvo una caída histórica hasta los $16,55. Sin embargo, a partir de julio comenzó a recuperar su precio ubicándose por encima de los $40 por barril.

Al jueves 11 de febrero el WTI se ubicó en $58,69; y el el barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, se posicionó por encima de los $60.

El Banco Central prevé un aumento del 28,8% este año para el precio promedio del coctel de hidrocarburos que compra Costa Rica. Fuente: Programa Macroeconómico 2021 y 2022 del Banco Central.

Según información suministrada por la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) a La Nación, en el 2020, el precio promedio del cóctel de hidrocarburos que compra Costa Rica, fue de $56,81.

El BCCR prevé un aumento del 28,8% en el precio promedio para este 2021. Por lo que, si se aplica ese incremento, el precio del cóctel de hidrocarburos pasaría del $56,81 a $73,17.

Por su parte, el índice de precios de los metales se recuperó en la segunda parte del 2020, en buena medida por la mayor demanda de China, las barreras comerciales impuestas por Estados Unidos y la menor producción de Brasil (líder mundial en este campo), indicó el Banco Central en su Programa Macroeconómico 2021 y 2022.

Así, en 2020 el índice de metales aumentó 43% y, en especial, el precio del hierro subió 55,5%.

Además, el índice de granos básicos creció 21,6% en 2020, impulsado por una escasez de oferta y una demanda mayor a la esperada de aceites comestibles y comidas.

Impacto en la producción local

Luis Ruenes, director general de Molinos de Costa Rica —empresa importadora de trigo en el país— expresó que las causas de que el precio del trigo incrementara en el 2020 fueron las sequías y un fuerte aumento del consumo de granos por parte de China.

A pesar de la situación, lograron manejar las variaciones debido a los inventarios y compras a futuro que tenían desde el año pasado, las cuales le permitió promediar los valores y minimizar el impacto. No obstante, a partir de enero 2021, tuvieron realizar un ajuste en los precios.

“Los ajustes fueron mínimos, tratando de afectar lo mínimo posible al sector y al consumidor. Hicimos un aumento de entre un 5% y un 7% en la harina, y los panaderos a su vez han ido aumentando poco a poco el precio del pan”, dijo Ruenes.

Asimismo, el ejecutivo destacó que esta problemática también está ligada a la producción del maíz, ya que el precio de este producto ha subido tanto, que muchos productores de animales (cerdos) o de leche en Estados Unidos y Europa han sustituido el maíz por el trigo.

Por ese motivo, esa demanda que antes no se producía sobre trigo, ha disparado los precios.

“Para la primera mitad del 2021 esta situación se va a mantener, lo que podría tratar de empezar a reducirla es si existen buenas cosechas; empezando con la de trigo en julio, y acabando con la de maíz en setiembre. Y desde luego, pensando que China tenga una buena producción y una buena cosecha”, agregó.

El 2021 y los próximos años

El BCCR espera que en el periodo 2021-2022 la demanda externa presente un mayor crecimiento relativo.

“Congruente con el desempeño previsto para la actividad económica, el consumo y la inversión, el volumen de importaciones subiría 6,9% en el 2021 y 5,6% en el 2022, impulsado por las compras de materias primas, bienes de consumo privado y bienes de capital”, señala el Programa Macroeconómico 2021 y 2022.

Sin embargo, se debe prestar especial atención si se materializa el riesgo de inflación, ya que esto representaría un “choque internacional” y tendría implicaciones en las tasas de interés tanto en colones como en dólares.

Y dada la situación fiscal que actualmente experimenta Costa Rica, este escenario pondría más presión sobre el cargo del servicio de la deuda en las finanzas públicas.

Asimismo, para las personas y empresas en general, los aumentos de tasas de interés podrían tener implicaciones en sus presupuestos y en el servicio de la deuda. Por lo que, deben incorporar en sus políticas de precios las expectativas de inflación.

“Por ejemplo, si tenemos tres años que las tasas de inflación son alrededor del 1% y vamos a experimentar un periodo que va a ser del 2%, 3% o incluso 4%, las personas tienen que incorporar eso dentro de sus políticas de precio y de sus decisiones de consumo e inversión para los próximos años”, dijo Garita.

Conejo concuerda con que, si las finanzas públicas fueran “robustas”, la política pública idónea sería efectivamente reducir impuestos a la importación de combustibles, para neutralizar ese efecto, y no trasladarlo directamente al consumidor.

“Esto va a ser trasladado a la sociedad costarricense, porque en este momento, el Estado no tiene mayor margen para suavizar ese incremento en los precios dada la dificultad financiera que experimentamos”, expresó el economista.

Indudablemente, todos estos factores tienen un efecto significativo en todo el sistema productivo y económico del país, por lo que, la reactivación podría ser muy complicada si los precios siguieran al alza.