En Costa Rica, existe una manera para saber con certeza cuánto le costarán los dólares que va a comprar en el futuro, pero muy pocas personas solicitan este instrumento de respaldo. Se trata de las coberturas cambiarias, un contrato financiero que se adquiere con algunos puestos de bolsa y tiene como fin proteger sus inversiones de las fluctuaciones del mercado.
En la práctica, permite a empresas e inversionistas fijar hoy el tipo de cambio al que comprarán o venderán dólares en una fecha futura, para protegerse de la volatilidad del precio de la moneda.
“Tienen como fin mitigar el riesgo de exposición a diferentes monedas que formen parte de la operativa de un cliente. En este sentido, se puede utilizar para cubrir cuentas por cobrar, cuentas por pagar, préstamos o inversiones, entre otros, previo a un análisis que se realiza en apoyo al cliente”, explicó Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de BAC, sobre el funcionamiento de esta herramienta.
Sin embargo, ocurre que se tiende a pensar que, de existir un tipo de cambio alto, hay ganancias.
En realidad, al adquirir una cobertura cambiaria, el cliente está confirmando el precio que sus dólares tendrán en un plazo determinado, puede ser dentro un año, independientemente del valor de mercado que exista en esa fecha. Si es muy bajo, es capaz de contrarrestar las pérdidas.
En aumento, pero con poca demanda
Datos de la Bolsa Nacional de Valores (BNV) indican que, al cierre del primer semestre de 2026, los contratos de derivados cambiarios negociados para fijar hoy el tipo de cambio futuro casi duplicaron su volumen efectivo en colones respecto a un año antes, luego de un 2025 marcado por una fuerte caída en el uso de este instrumento.
Las cifras revelan que, al primer semestre de cada año, los contratos sumaron unos ¢107,6 millones en 2023; ¢217,2 millones en 2024; ¢141,6 millones en 2025 y ¢233,3 millones en 2026.
Este giro en las coberturas coincide con el patrón que el tipo de cambio siguió esos años: 2022 se caracterizó por una fuerte depreciación del colón que generó fluctuaciones posteriores, 2025 tuvo sacudidas menores pero relevantes, y 2026 ha seguido una tendencia hacia la apreciación de la moneda nacional.
De hecho, este año se ha mantenido con promedios ponderados que constantemente marcan nuevos mínimos históricos. En el último mes, roza diariamente los ¢450 y, desde que inició el año, no ha alcanzado los ¢500 en ninguna ocasión.
Varios sectores resienten ese comportamiento, sobre todo aquellos con operaciones dolarizadas. No obstante, “blindarse” ante las fuertes fluctuaciones y potenciales pérdidas no se convierte todavía en una opción prioritaria para la mayoría.
Si lo vemos anualmente, 2024 fue el que presentó mayor demanda de estas coberturas, hasta sumar ¢471,2 millones. No obstante, 2026 se presenta con mucho potencial, pues en tan solo seis meses ya alcanzó ¢235,3 millones, casi la misma cantidad con la que terminaron años anteriores. Es decir, existe la posibilidad de que el cierre de este año se asemeje a 2024.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, comentó a EF que uno de los problemas consiste, principalmente, en que aquellos interesados en coberturas cambiarias para proteger sus inversiones lo ven más como una forma para obtener ganancias a futuro que como una manera de asegurar un capital específico.
Además, comentó que una de las razones por las cuales estas coberturas no resultan tan atractivas ante los inversores es que “pueden llegar a ser muy caras”.
¿Quiénes lo ofrecen en Costa Rica?
EF conversó con cuatro puestos de bolsa sobre cobertura cambiaria: BN Valores, Acobo Puesto de Bolsa, Popular Valores y BAC Puesto de Bolsa.
Los tres primeros coincidieron en que hoy no ofrecen coberturas cambiarias como un servicio definido, debido a la demanda limitada que han observado en los últimos años y a que, por ahora, no visualizan incorporarlas salvo que surja una necesidad indiscutible y un modelo rentable. Por tal razón, no dieron referencia de costos.
Incluso BN Valores, que dispone de una alternativa diferente de cobertura orientada a mitigar el riesgo de fluctuaciones sobre inversiones, reconoce que en el período reciente “no se ha observado un incremento significativo en las solicitudes formalizadas ni en la utilización de instrumentos de cobertura cambiaria”.
Las coberturas cambiarias formalizadas anteriormente corresponden en su mayoría, según la BNV, a los puestos de bolsa de Davivienda y BAC. Sin embargo, Davivienda no respondió y BAC únicamente aportó la definición de su instrumento, lo que confirma que sí lo tienen en su portafolio.
No obstante, los números revelan que, en el primer semestre del año en curso, Davivienda transó ¢110,4 millones en este tipo de coberturas; BAC lo hizo por un monto total de ¢82,3 millones; DAVIbank por ¢38,1 millones y el Citi por ¢3,9 millones.
Para tener una referencia, en el sitio web de Davivienda, consta un apartado para su servicio de cobertura cambiaria. Entre los requisitos, se solicita tener una inversión mínima de $100.000 o su equivalente en colones al momento de la adquisición. Por eso, está dirigido al “mercado de banca corporativa y empresarial”.
En otras palabras, la cobertura cambiaria se mantiene como una herramienta disponible, pero poco utilizada y con escasa profundidad, más cercana a soluciones puntuales que a un mercado desarrollado de derivados.
La cautela de los puestos de bolsa responde tanto a la experiencia de años recientes, en los que la apreciación del colón se percibía como un fenómeno prolongado pero manejable, como a los costos operativos y regulatorios de montar una línea de productos que hoy carece de masa crítica.

