El pago inicial de un vehículo nuevo adquirido mediante un préstamo suele rondar entre el 10% y el 20% del precio total, esto implica tener suficientes ahorros o solvencia económica para desembolsar ese monto de contado.
Muchas personas optan por un crédito a varios años de plazo, por lo general ocho, de forma que quedan sujetos a reunir el monto inicial solicitado por la agencia antes de siquiera iniciar el proceso de compra.
Si tomamos como referencia precios recientes del mercado publicados en la Expomóvil 2026, para un vehículo cuyo precio sea de $25.000, entonces la prima será de $4.000. Para algunas personas o familias ese monto supone el ahorro de meses o años para luego finalmente hacer la compra.
No obstante, también puede ocurrir que una persona tenga el interés de cerrar un trato inmediatamente y cumpla con los requisitos necesarios para ello, a excepción de ese monto inicial. Si usted es una de ellas, consultamos con ocho entidades financieras presentes en la Expomóvil 2026 para explicarle cuáles opciones tiene.
Las alternativas
La prima cumple un rol central en el financiamiento vehicular porque reduce el riesgo de la operación desde el inicio.
Al aportar un monto inicial, el comprador disminuye la deuda total y evita que el crédito supere el valor real del vehículo, que tiende a depreciarse con el tiempo. Esto protege tanto a la entidad financiera como al cliente, ya que reduce la probabilidad de enfrentar una deuda mayor al valor del bien en caso de una eventual venta o pérdida.
Por esta razón, las instituciones consultadas aseguran que no es posible formalizar una compra de vehículo si no cuenta con el monto inicial.
Sin embargo, hay una excepción: el Banco Popular y de Desarrollo Comunal (BPDC) plantea una solución. De acuerdo con su director comercial, Benjamín García, es posible acceder a un crédito adicional para cubrir la prima.
Este esquema implica que el cliente adquiera dos financiamientos al mismo tiempo: uno personal para completar el pago inicial y otro para el vehículo. Ambos se cancelan de forma paralela y dependen de la capacidad de pago individual.
Por su parte, el asesor financiero Diego Benítez explicó que, aunque el mercado mantiene la prima como práctica habitual, existen algunas alternativas como la mencionada para quienes no cuentan con ese monto inicial, pero no siempre resultan convenientes.
Entre esas otras mencionó promociones o alianzas entre entidades financieras y agencias, donde el porcentaje de la prima puede reducirse e incluso eliminarse en casos muy puntuales, especialmente si el cliente tiene un historial crediticio sólido; sin embargo, insistió en que estas condiciones son excepcionales y no suelen encontrarse como una oferta abierta.
También señaló opciones como el leasing, que permite negociar primas más bajas (sobre todo en esquemas empresariales), y el renting, una figura en crecimiento donde el pago mensual incluye gastos como mantenimiento e incluso la prima, lo que disminuye o elimina el desembolso inicial. Eso sí, estas condiciones dependen de la agencia y entidad financiera con quien se tramite.

¿Es recomendable?
Fuera de las alternativas en modalidad de crédito del vehículo, que suelen obedecer más al uso que le da el cliente y las entidades financieras manejan bajo sus propias condiciones, el camino que resulta más peligroso es el de endeudarse con otro crédito para saldar la prima.
Benítez advirtió que este camino “debe analizarse con cautela, ya que un préstamo adicional para saldar la prima puede implicar pagos mensuales más altos o condiciones distintas de propiedad, por lo que no siempre representan la opción más recomendable frente a un crédito tradicional con prima”.
El asesor financiero y partner de Quantum Coaching Group, Carlos Vásquez, reafirmó que los bancos financian únicamente una parte del valor del vehículo como una forma de compartir el riesgo con el comprador, lo que explica por qué la prima se mantiene como un requisito clave.
En ese contexto, coincidió en que recurrir a un crédito personal para cubrir ese monto inicial no es recomendable, debido a que suelen tener tasas de interés entre dos y tres veces más altas que un crédito prendario, lo que incrementa de forma significativa la cuota mensual final que deberá pagar tras sumar ambas deudas (la del carro y lo que solicitó para pagar la prima).
Desde su perspectiva, realmente no existen alternativas sostenibles para adquirir un vehículo sin el pago inicial, por lo que la decisión más prudente es posponer la compra hasta contar con al menos “ese 20% más los costos legales para la respectiva inscripción”.
En esta línea, Mayid Sauma, vicepresidente de Banca de Personas, Medios de Pago y Pyme de BAC, opina que, si el cliente no logra reunir el monto, lo mejor que puede hacer es optar por un vehículo de menor valor, de manera que el porcentaje requerido sea más accesible. Además, recomendó el ahorro programado “como una vía para prepararse antes de la compra”.
Agregó que sí existe una facilidad con tarjetas de crédito para financiar un enganche inicial en algunos casos, pero no sustituye la necesidad de completar la prima total.
Las opciones, aunque limitadas, muestran dos caminos claros: planificar con anticipación o asumir una carga financiera adicional que puede generarle cuotas más altas.
