Por: María Fernanda Cisneros.   7 febrero
El sector manufactura pasaría de crecer 1,9% en 2019 a 3,1% en 2020. Esta es una de las industrias en las cuales el Banco Central proyecta una mayor mejoría, al lado de las actividades financieras y de seguros, y el sector de información y comunicaciones. Foto: Rafael Pacheco
El sector manufactura pasaría de crecer 1,9% en 2019 a 3,1% en 2020. Esta es una de las industrias en las cuales el Banco Central proyecta una mayor mejoría, al lado de las actividades financieras y de seguros, y el sector de información y comunicaciones. Foto: Rafael Pacheco

Un crédito más dinámico y una producción con una recuperación moderada es el panorama que describiría a la economía costarricense al término del 2020. Esta es la perspectiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

La difícil tarea de reactivar la por ahora paralizada demanda de préstamos le corresponderá al sector empresarial, puesto que los hogares están sobrendeudados.

Si las empresas privadas apuestan por expandir sus plantas de producción, comprar materia prima, desarrollar proyectos inmobiliarios o realizar cualquier inversión, la economía podría dinamizarse al igual que la generación de empleo.

En la acera de la inversión pública no se prevé un impulso, pero sí una menor contracción respecto a la vista en 2019.

Al final, el conjunto de estos elementos permite soñar con un mejor resultado para la economía al término de este año. El Producto Interno Bruto (PIB) real pasaría de crecer 2,1% en 2019 a una leve mejora de 2,5% en 2020.

Mientras, el crédito daría un salto abrupto del amargo 0,8% del 2019 a 4,9% en el año en curso. El mayor aporte a esta mejoría llegaría del financimiento en colones, mientras en dólares se daría un estancamiento.

Entre tanto, las personas sí demandarán crédito, pero no se espera que lo hagan de una forma muy dinámica. La posibilidad de acceder a nuevas operaciones está limitada por el nivel endeudamiento, que en términos generales es considerado como alto.

"El nivel de endeudamiento de las personas sigue siendo alto y eso consecuentemente llevaría a que el crédito al consumo y al vivienda, los segmentos de crédito orientados a los hogares, no crezcan muy rápidamente”, dijo Rodrigo Cubero, presidente del BCCR.

Lo anterior se traducirá en un crédito de vivienda y consumo que sí repuntará, pero lo haría de forma moderada, similar a la vista el año pasado.

Aunque la inversión privada sería el motor del crecimiento económico, los hogares que tienen capacidad de subir el consumo también podrían ayudar a que repunte la economía.

Sectores más dinámicos

En medio de expectativas un tanto mejores para el bienio que se aproxima, está la duda de si las empresas también perciben que el 2020 será un mejor o más bien moderado.

El Central proyecta que el volumen de la inversión privada pasará de una contracción del 4,6%, a un crecimiento de 4,1% en 2020.

El gran desafío está en que las compañías recuperen la confianza sobre el futuro del país, incluido un mejor panorama fiscal.

Por ahora, la recuperación de la confianza no ha ocurrido, pero ¿es posible pensar en que el sector empresarial confiará más en las acciones del Gobierno y demandará más crédito en 2020?

Las cámaras que agremian a algunos sectores empresariales e industriales confían en que sí. Entre ellas están la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) y la de Industrias de Costa Rica (CICR), sin embargo destacan la necesidad de ver una reducción en las tasas de interés para que la demanda de crédito se eleve.

En el segundo semestre del año pasado, algunas industrias lograron dinamizarse, pero otras apenas salieron de la contracción o mantienen cifras poco alentadoras.

El BCCR proyecta que el crecimiento económico se gestaría al ver mejores resultados en las actividades financieras y de seguros, el sector manufactura, información y comunicaciones, así como una leve recuperación de la construcción y el sector agropecuario.

El crecimiento del sector manufacturero obedecería a la evolución de la demanda externa, principalmente de equipo e implementos médicos.

En el 2019, este segmento creció alrededor de un 2%, y para el 2020 rondaría el 3,1%. “(Es probable que) ese mayor crecimiento seguramente se traduzca en un crecimiento moderado del empleo”, señaló Pedro Morales, Asesor Económico de la CICR.

Las empresas del régimen definitivo se muestran decaídas, pero el 2020 se perfila como un año en el que presentarán una moderada recuperación, por la estabilización del comercio en suelo centroamericano.

Uno de los sectores más golpeados en 2019 fue el de la construcción (-10,7%), pero este daría pasos para abandonar ese complejo panorama en 2020.

La construcción está preparada para mostrar un mayor dinamismo durante este año. No obstante, el desempeño del sector depende de las decisiones del Gobierno en puntos fundamentales, mejora regulatoria, acceso al crédito para vivienda de clase media y la recuperación de la confianza de los consumidores e inversores, afirmó Esteban Acón, presidente de la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC).

Por el lado de la obra pública aumentaría la inversión en infraestructura vial y la adquisición de equipo ferroviario, pero serán insuficientes para compensar la menor ejecución de otras áreas (acueductos y alcantarillados, edificación para la educación y generación eléctrica), cita el Programa Macroeconómico 2020-2021.

Tasas con presión a la baja

Por ahora las tasas de interés no se han reducido de forma importante, la confianza apenas da visos de mejoría y existen dudas sobre como el sector empresarial tomará una cifra más alta (7%) de la estimada para el déficit fiscal para el 2019.

“Da una muy mala señal, de que si bien se han hecho esfuerzos por reducción del gasto siguen saliendo elementos que dan sorpresas no favorables”, afirmó el economista Luis Mesalles.

Las acciones de control de gasto deberían incluir también a instituciones fuera del Gobierno Central que también repercuten en los egresos, como lo fueron en este caso Japdeva y la capitalización por el cierre de Bancrédito, añade el economista Luis Mesalles.

El Central traza sus proyecciones basándose en que la confianza empresarial mejorará, se diluirá la incertidumbre sobre los efectos de la reforma fiscal y existirá una menor presión del Gobierno en las tasas de interés.

Al lado de estas proyecciones, ha aplicado acciones para incentivar la demanda del crédito y la reducción de tasas.

El Banco Central decidió rebajar por un total de 250 puntos base en la Tasa de Política Monetaria (TPM). También, bajó de 15% a 13% el encaje mínimo legal que pagan las entidades financieras por los recursos en colones.

Sin embargo, esas medidas no tuvieron el efecto que el Central deseaba ni en las tasas de interés, ni en la colocación de crédito.

El dinamismo del crédito otorgado al sector privado en colones fue bajo (3,1%), aun cuando esta último mostró una mejoría en los últimos meses.

“No hemos visto suficiente transmisión de la mejora en las condiciones de liquidez a las tasas de interés en el mercado financiero, ni en las tasas pasivas ni en las activas”, señaló Rodrigo Cubero, presidente del BCCR.

La actividad económica mensual mejoró de forma consecutiva entre julio y noviembre del 2019, y las cifras trimestrales muestran que la producción pasó de crecer 1,6% en la primera mitad de ese año a 2,5% en la segunda parte.

Como esto no se tradujo en mayor dinamismo, el BCCR optó por aplicar cambios en el corredor de tasas de interés. Lo que hizo fue ampliar el margen del piso a menos 150 puntos de la TPM y dejó el techo en más 50 puntos.

¿Qué busca esta medida? Que bancos, cooperativas y asociaciones solidaristas tengan más motivos o incentivos para bajar las tasas.

El programa macroeconómico enfatiza que es necesario que las medidas adoptadas por el BCCR sean traducidas en mejores condiciones crediticias, “en forma más clara de lo que se ha observado hasta ahora”.

Más allá de las tasas, el sector empresarial destaca que deben aplicarse otras medidas para que aumente la demanda.

La tarea pendiente es la reforma al empleo público.