El precio del dólar en Costa Rica y la persistente fuerza de la moneda nacional frente a la divisa estadounidense han sido objeto de un riguroso análisis por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). En su más reciente Informe de País No. 26/116, publicado en el marco de la Consulta del Artículo IV de 2026, el organismo multilateral detalló los factores macroeconómicos y externos que explican la caída en la cotización del dólar, evaluó el impacto de esta tendencia en la economía local y delineó una serie de recomendaciones estructurales para el mercado cambiario.
Las cifras y las causas de un colón fuerte
De acuerdo con las estimaciones del FMI, el colón costarricense se apreció un 2,2% en promedio durante el año 2025 en comparación con el año anterior. Esta tendencia no se detuvo ahí: para el término de abril de 2026, la moneda nacional mostró una apreciación adicional del 9%.
Para identificar los motores detrás de este comportamiento, el Fondo realizó un análisis estadístico estructural que determinó que la fortaleza del colón desde julio de 2022 no responde a un único factor, sino a una combinación de fuerzas internas y externas:
- Factores internos: El endurecimiento de la política monetaria local (altas tasas de interés) aplicado entre 2022 y 2023 dio un soporte inicial crucial a la moneda nacional. Esto se sumó a un crecimiento económico local robusto y resiliente, respaldado por un sólido desempeño de las exportaciones de bienes y los flujos constantes de Inversión Extranjera Directa (IED).
- Choques en los términos de intercambio: El país se vio beneficiado por el abaratamiento de sus importaciones de petróleo y un incremento en los precios internacionales de sus exportaciones agrícolas.
- Factores externos: La pausa en el ciclo de aumento de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) a finales de 2023, junto con el posterior inicio de recortes en sus tasas a finales de 2024, provocaron una depreciación global del dólar estadounidense.
- El efecto de los aranceles: El informe añade que los choques adversos en el crecimiento de EE. UU., en particular tras los anuncios de aranceles estadounidenses en abril de 2025, debilitaron aún más al dólar a nivel internacional, favoreciendo la apreciación del colón.
El FMI enfatiza que la abundancia de divisas ha sido tan pronunciada que las compras netas de dólares ejecutadas por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en el mercado cambiario solo lograron mitigar de manera marginal las presiones al alza en el valor del colón.

El impacto: fuerzas deflacionarias y distorsiones
El “dólar barato” ha tenido un impacto directo y profundo en las variables macroeconómicas del país. El Fondo señala que la fortaleza del tipo de cambio actuó como una de las principales fuerzas detrás de la deflación que experimentó Costa Rica, la cual ligó once meses consecutivos en terreno negativo hacia marzo de 2026, manteniendo la inflación muy por debajo de la meta oficial del 3%.
Por otro lado, el informe advierte sobre un comportamiento dual en la economía que se vincula estrechamente al sector cambiario. Mientras que las exportaciones bajo el régimen de Zonas Francas —altamente competitivas— continuaron expandiéndose de manera vigorosa, las exportaciones de servicios y el turismo receptivo sufrieron una desaceleración en 2025. Según el FMI, este deterioro en el sector turístico se explica de forma conjunta por los problemas de seguridad pública y por los efectos de un colón más fuerte, que encarece al país de cara al visitante extranjero.
Intervenciones masivas y el nuevo estatus cambiario de Costa Rica
Ante la persistente abundancia de dólares, el BCCR intensificó de forma drástica sus operaciones en el mercado de divisas. Durante el inicio de 2026, la entidad incrementó sus intervenciones para contener la volatilidad del tipo de cambio y seguir acumulando reservas internacionales. De hecho, el Fondo revela que, en lo que va de 2026, las compras netas de divisas del Banco Central ya superaron el total acumulado durante todo el año 2025. Al cierre de 2025, las reservas internacionales brutas alcanzaron un récord de $17.086 millones.
Esta constante compra de divisas para estabilizar el precio de la moneda provocó que el FMI modificara la clasificación técnica que otorga al régimen cambiario de Costa Rica. Debido a que las fluctuaciones entre el colón y el dólar se mantuvieron contenidas dentro de una banda estrecha del 2%, el organismo reclasificó el régimen de facto del país: pasó de ser considerado un sistema de “flotación” a un acuerdo de “tipo de cambio estabilizado” (stabilized arrangement) a partir de 2025. Aunque las autoridades costarricenses reportaron una mayor flexibilidad cambiaria a principios de 2026, el FMI advirtió que aún se requieren más observaciones para confirmar un cambio de tendencia de largo plazo.
Las recomendaciones del FMI para el mercado del dólar
El FMI considera que el nivel actual de reservas internacionales de Costa Rica es totalmente adecuado para propósitos precautorios (cubriendo el 104% de la métrica de adecuación del Fondo). Por lo tanto, el organismo envió un mensaje claro a las autoridades: futuras intervenciones en el mercado cambiario deben limitarse exclusivamente a abordar condiciones desordenadas del mercado, evitando acumular más reservas de forma innecesaria.
Para mejorar el funcionamiento del mercado del dólar y asegurar una correcta formación de precios, el FMI sugiere las siguientes reformas:
- Independencia del sector público: Las instituciones del Sector Público No Financiero (SPNF) deben gestionar sus necesidades de divisas de forma directa e independiente en el mercado cambiario, reduciendo de manera progresiva su dependencia histórica del Banco Central como intermediario de sus transacciones.
- Eliminar barreras de precios: Es necesario levantar los impedimentos que limitan el descubrimiento del precio real del dólar, tales como los topes a las tasas de oferta (bid rate caps) y las restricciones vigentes a los ajustes diarios del tipo de cambio.
- Desdolarización económica: El Fondo insta a las autoridades a acelerar las reformas para reducir el grado de dolarización en el sistema bancario. Esto incluye la aplicación de requisitos prudenciales más estrictos para los préstamos otorgados en dólares y para las posiciones abiertas en moneda extranjera de las entidades financieras.
Finalmente, el FMI recuerda que el precio del dólar sigue siendo un factor de riesgo crítico para la sostenibilidad fiscal. En sus pruebas de estrés, el organismo advierte que la deuda pública externa costarricense —donde casi la totalidad está denominada en moneda extranjera— es sumamente vulnerable a los vaivenes cambiarios. De materializarse un choque adverso que provoque una depreciación abrupta del colón de un 30%, la deuda externa de Costa Rica escalaría de forma inmediata del 42% actual hasta un 67,6% del PIB.
