El país acumula 15 meses con una inflación por debajo de cero; sin embargo, este escenario no se ha traducido en una mayor actividad económica, ni en créditos más baratos, ni en la creación de nuevas fuentes de empleo.
Así lo evidenció el II Informe de la situación macroeconómica y proyecciones para el 2026, elaborado por el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE) de la Universidad Nacional (UNA).
De acuerdo con el estudio, a julio de este año el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en un -0,28%.
A pesar de esta inflación por debajo del objetivo, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) mantiene la Tasa de Política Monetaria (TPM) en un 3%. Aunque lejos del 9% del 2022, los recortes en la TPM no han encaminado la inflación hacia la meta ni han abaratado en la misma medida el crédito.
Los investigadores del CINPE advierten que la transmisión de las rebajas de la TPM hacia las tasas de interés que pagan los ciudadanos por sus préstamos en el sistema financiero nacional ha sido incompleta y poco efectiva.

Marco Otoya, director general del Cinpe-UNA aseguró que la economía experimentó un endurecimiento monetario de entre cinco y seis puntos porcentuales en términos reales.
“Esto es producto de la deflación prolongada y del rezago en la transmisión de las bajas de la TPM hacia las tasas activas y pasivas de las entidades financieras”, destacó.
Mercado laboral pierde dinamismo
El costo de este endurecimiento monetario se refleja directamente en los niveles de ocupación.
Antes de la pandemia, en febrero del 2020, el país registraba 2.227.240 personas con trabajo.
Para junio del 2026, la cifra descendió a 2.182.916 ocupados, a pesar del crecimiento constante de la población en edad de trabajar.
Aunque el desempleo nacional se mantiene en un 7%, el informe aclara que esta reducción no obedece a la creación de nuevas oportunidades de empleo.
Por el contrario, se explica mediante una caída sostenida en la participación laboral, la cual bajó de un 60% en el 2022 a un 54% en el 2026.
El impacto es heterogéneo según la actividad productiva.
La industria manufacturera, por ejemplo, perdió 24.057 puestos de trabajo este año en comparación con el anterior.

Otros sectores que registraron fuertes caídas en su fuerza laboral fueron las actividades financieras y de seguros (19.880 empleos menos), las actividades profesionales, científicas y técnicas (13.898) y el sector de transporte y almacenamiento (2.505).
En contraste, la construcción sumó 14.341 personas ocupadas, la administración pública y planes de seguridad social agregaron 7.874 puestos y la agricultura, ganadería y pesca reportó 2.912 plazas adicionales.
Sin embargo, estos incrementos no lograron compensar las pérdidas a nivel general del mercado de trabajo.
Efectos del tipo de cambio
Al panorama de las tasas de interés y la contracción del empleo se suma el comportamiento del tipo de cambio.
Entre enero y junio de este año, la moneda nacional se apreció un 22% frente al dólar.
Esta situación erosiona la competitividad de sectores clave como el exportador y el turístico, los cuales reciben menos colones al cambiar sus divisas y ven reducidos sus márgenes de ganancia.
Hacia el cierre del año, el Cinpe-UNA prevé un crecimiento económico de entre un 3% y un 3.5%, con tasas de interés que oscilan entre el 3.2% y el 3.7% y una inflación en el margen del 0.2% y 0.7%, lo cual devolvería el indicador a terreno positivo, aunque todavía fuera del rango meta de 2% a 4% establecido por el Banco Central.
Recomendaciones
Una serie de medidas se deberían de tomar para que exista un mayor dinamismo de la economía, entre ellas sobresalen:
- Procurar que las reducciones en la Tasa de Política Monetaria se traduzcan de manera efectiva y completa en mejores condiciones de crédito para las empresas y los hogares (especialmente las del régimen definitivo que se financian en colones).
- Utilizar la banca pública para trasladar las mejores condiciones disponibles al mercado, fomentando la portabilidad y el refinanciamiento de créditos.
- Establecer objetivos cambiarios acordes a la competitividad, brindando a las pymes exportadoras, turísticas y agropecuarias acceso a instrumentos de cobertura cambiaria a través del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) para mitigar el impacto del colón fuerte.
