Por: Silvia Brenes.   30 julio, 2020

Esta frase de Jiddu Krishnamurti representa claramente los filtros con los que cada uno de nosotros ve la vida, las situaciones, las personas, por eso cada uno interpreta la realidad de manera diferente.

Estos filtros se llaman sesgos cognitivos y todos los tenemos aunque no siempre somos conscientes de ellos. Son mecanismos “automáticos” por medio de los cuales tomamos “atajos” o hacemos juicios de forma rápida, con base en un conocimiento parcial, experiencias o suposiciones. Lo malo es que pueden llevarnos a tomar decisiones incorrectas, actuar irracionalmente, o incluso ser irrespetuosos ya que pensamos que la forma en la que vemos las cosas es “la realidad” y queremos convencer a otros, siendo a veces poco empáticos e inflexibles. Esto puede impactar las relaciones y hay que poner especial cuidado cuando de líderes se trata.

Aunque se han descrito más de 50 sesgos cognitivos, hoy quiero hablar de cuatro en especial que quisiera comentar:

  • Sesgo de confirmación: Tendemos a encontrar y recordar información que confirma nuestras percepciones. Es decir, de manera natural vamos a favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma nuestras creencias o hipótesis. Si pienso que alguien es incompetente, buscaré aquello que refuerce esto, y voy a descartar todo aquello que me muestre lo contrario. Cuántas veces usted tiende a insistir en su juicio sobre algo o alguien, aunque haya elementos que muestren lo contrario y busca como reafirmar su pensamiento?
  • El sesgo del afecto: es cuando los sentimientos nos nublan el juicio. Dejo que lo que siento por algo o alguien me haga pensar de determinada manera, sin ver todo el contexto o los elementos o hechos que hay alrededor. Esto puede hacer que nos inclinemos por las ideas de alguien que nos cae bien o por el contrario, por más buena idea que tenga alguien, si no nos cae bien, siempre encontraremos una razón para descartarla.
  • El sesgo de la atribución: Juzgo a los demás por su comportamiento, pero a mí mismo por las circunstancias. Por ejemplo si alguien no me respondió un correo a tiempo, pienso que es irresponsable, que es una falta de respeto, que no le importa, etc. Pero si me sucede a mí, no fue mi responsabilidad, fue la cantidad de trabajo, algo inesperado o tenía muchos correos.
  • El sesgo de visibilidad: Lo que veo es lo que es. Es peligroso porque no me doy la oportunidad de explorar más, de conocer más a una persona o acerca de algo. Con las redes sociales corremos un riesgo enorme de caer en este sesgo. Por esto es muy importante no creer todo lo que leemos o caer en otro sesgo, de pensar que es cierto porque “todo el mundo lo sabe”.

Los sesgos nos pueden hacernos discriminar, o generalizar, tal y como sucede por ejemplo sobre nacionalidades, política, preferencias sexuales por mencionar algunos casos y esto puede a su vez generar sesgos en otras personas, especialmente si quien lo manifiesta tiene un rol de influencia en otros, lo cual puede ocasionar daños en relaciones, equipos de trabajo o incluso en la sociedad.