Por: Roy Campos.   17 diciembre, 2018

Los grandes líderes saben dictar cátedra dondequiera que estén. Pasan horas y horas en reuniones, y son capaces de dar lecciones inolvidables en los momentos más cotidianos de su trabajo. Lo que diferencia a los líderes sobresalientes, de los directivos tradicionales, es que insisten en transformar a cada uno de sus subordinados, en persona o virtualmente.

Los líderes tradicionales recurren a las prácticas de gestión tradicional, tales como revisiones formales, presentaciones, asesoramiento sobre la carrera profesional. No obstante, los líderes excepcionales son maestros de pies a cabeza: invierten tiempo en la trinchera con sus colaboradores, compartiendo sus habilidades y lecciones de vida, ofreciendo una enseñanza informal y orgánica.

Para Sydney Finkelstein, autor del artículo “Los mejores líderes son grandes maestros”, no hace falta demasiada formación para ser un líder de esa categoría. Basta vivir estos principios: aprender qué hay que enseñar, cuándo hay que hacerlo y cómo conseguir que esas lecciones se recuerden.

Además, sus principales lecciones giran en torno a estos tres aspectos: inspirar a trabajar con profesionalismo, compartir la experiencia para resolver los gajes del oficio, y ofrecer profundos conocimientos sobre la vida. Es así como convierten sus empresas en canteras de talento y son capaces de exportarlo a otras unidades de negocios, países e incluso regiones.

En su artículo publicado en Harvard Business Review, Finkelstein, sostiene que el mejor lugar para aprender a trabajar es en el trabajo mismo. Los líderes y maestros no esperan a las revisiones formales de desempeño, sino que aprovechan y crean oportunidades para impartir conocimientos. Las lecciones pueden llegar en cualquier momento, y no las pueden dejar pasar esperando a que llegue el contexto perfecto. De hecho, son capaces de crear entornos didácticos fuera del entorno de trabajo. Son mentores que guían a sus discípulos.

En resumen, las lecciones de los expertos se basan en tres ejes: dar una instrucción personalizada, hacer preguntas relevantes y predicar con el ejemplo. De esta manera los consejos son más relevantes, se pueden programar mejor y el contenido es más formativo que las capacitaciones tradicionales. Así obtienen los resultados sobresalientes.

Roy Campos, columnista de EF
Roy Campos, columnista de EF