Por: Alieza Durana y Haley Swenson.   29 noviembre

En el año que ha pasado desde que las acusaciones por conductas sexuales indebidas contra el magnate de Hollywood Harvey Weinstein sorprendieron al público. El movimiento #MeToo ha expuesto la extensión del acoso sexual en los lugares de trabajo, no solo en el mundo del entretenimiento, sino a lo largo de las industrias.

Nosotros, en el Better Life Lab, de New America, publicamos un reporte (https://www.newamerica.org/better-life-lab/reports/sexual-harassment-severe-and-pervasive-problem/summary-of-findings) sobre el acoso “severo y generalizado” detectado en trabajos de bajo y de alto ingreso, como en ocupaciones dominadas por hombres o mujeres. También publicamos una serie de herramientas adjuntas, #NowWhat, dirigido a las partes interesadas que quieren cambiar esta realidad. Entre las recomendaciones que ofrecemos, una en particular es relevante para las empresas: la reforma de la cadena de suministro.

En síntesis, esto implica aprovechar el poder de los consumidores, los trabajadores y las corporaciones para impulsar el cambio en las compañías con las que hace negocios.

Considere al Fair Food Program en los Estados Unidos, que utiliza la presión de los trabajadores agrícolas y los consumidores para forzar a los compradores de alimentos, como por ejemplo las cadenas de comida rápida, a exigir que sus proveedores de comida tomen en serio el acoso y otros abusos laborales.

En 2011, la Coalition of Immokalee Workers, con base en Florida, persuadió a los consumidores a presionar a la industria agrícola a mejorar las condiciones laborales. Los trabajadores se organizaron para presionar a los consumidores para que solo le compraran a vendedores certificados como Fair Food Farms, presionando a Walmart, Whole Foods, Trader Joe’s, Wendy’s y otros vendedores de alimentos a “firmar acuerdos legalmente vinculantes a efectos de solo obtener tomates de Fair Food Farms sin temas pendientes de abuso salarial, tráfico de personas, acoso sexual u otros problemas”. Por su parte, las granjas certificadas cumplen con auditorías y participan en programas de educación laboral para “asegurar que los trabajadores agrícolas tengan el derecho a laborar sin violencia, y cuenten con la oportunidad de crear un lugar de trabajo respetuoso y digno”.

Aprovechar el poder de los consumidores, los trabajadores y las corporaciones para impulsar el cambio en las compañías con las que hace negocios.
Usar la cadena de suministro implica aprovechar el poder de los consumidores, los trabajadores y las corporaciones para impulsar el cambio en las compañías con las que hace negocios.
Usar la cadena de suministro implica aprovechar el poder de los consumidores, los trabajadores y las corporaciones para impulsar el cambio en las compañías con las que hace negocios.

¿Cómo ha funcionado este enfoque hasta el momento? La periodista Bernice Yeung encontró que “en los siete años del programa, 35 supervisores han sido disciplinados por acoso sexual y 10 han sido despedidos”. Ella continua: “Desde el 2013, dos incidentes de acoso sexual han sido identificados. El reporte anual más reciente del programa señala que durante el ciclo agrícola 2016-17, más del 70% de las granjas participantes no reportaron incidentes de acoso sexual”. Estos hallazgos son significativos, considerando que nuestra revisión de las investigaciones sobre acoso sexual en industrias de bajos ingresos y dominio masculino, como el trabajo agrícola, encontró evidencias de violaciones generalizadas. Un estudio del 2010 mostró que el 80% de las trabajadoras agrícolas reportaron haber experimentado acoso sexual.

La forma en que la Coalition of Immokalee Workers y el Fair Food Program aseguran el éxito es creando procesos de reporte de acoso sexual que sean independientes y amigables con el usuario, realizando entrenamiento entre pares acerca de acoso y derechos laborales, y llevando a cabo constantes encuestas a los empleados para informar a las personas acerca de la creación y aplicación de normas laborales respetuosas. Notablemente, el uso de la reforma de la cadena de suministro por parte del Fair Food Program, para eliminar el acoso sexual, ofrece una estrategia que otras industrias y organizadores pueden usar.

El cambio

Entonces, ¿cómo pueden firmas como la suya alentar la reforma a lo largo de su cadena de suministro?

1. En primer lugar, calcule cuántas corporaciones dependen de hacer negocios con su empresa, ya sea como compradoras, vendedoras o contratistas. Estas son compañías sobre las que usted podría tener una enorme influencia, incluso si técnicamente no operan bajo su administración.

2. Segundo, usando recursos como nuestro reporte, descubra qué clase de factores están dejando que florezca el acoso sexual en las empresas con las que hace negocios. No hay dos industrias iguales. Este podría ser un tema de jerarquías laborales, políticas deficientes de recursos humanos o antiguas suposiciones acerca de quién pertenece a una u otra ocupación.

A continuación, es tiempo de hacer que se conozcan sus prioridades y valores acerca del acoso y la cultura laboral. Esto podría implicar el redactar una contundente declaración detallando lo que espera de sus socios y proveedores, incluidas las consecuencias si es que ellos no están a la altura.

3. Finalmente, hágalo oficial. Puede hacerlo pidiéndole a sus socios a lo largo de la cadena de suministros que firmen un acuerdo respecto a lo que es y no es tolerado en sus lugares de trabajo y planteando una forma colectiva de hacer cumplir esos acuerdos. ¿Realizará auditorías para determinar cómo están trabajando sus socios? De ser el caso, ¿está dispuesto a actuar con base en lo que dichas auditorías podrían revelar y llevarse su negocio a otro proveedor si sus empresas asociadas no están haciendo su parte? Ahí es donde realmente se encuentra el poder de su firma para influir en el cambio de la industria.

Por supuesto, la reforma de la cadena de suministro es apenas una forma en que incluso una sola compañía puede mejorar la cultura laboral más allá de sus propios muros. Sin embargo, no será efectiva a menos que esa firma se ocupe primero de sus propios trabajadores. Es una cosa que McDonald’s firme el Fair Food Agreement, para proteger a los trabajadores agrícolas que cosechan los tomates que compra la cadena de comida rápida, pero, como mostró la huelga realizada en setiembre contra la propia McDonald’s por su deficiente respuesta al acoso laboral, la compañía todavía tiene trabajo por hacer para proteger a sus propios empleados del abuso en el lugar de trabajo.

Con la investigación correcta, socios dedicados y un plan de acción, una compañía puede cambiar su propia cultura laboral –y la de aquellas con las que está vinculada–.

Alieza Durana es periodista que investiga sobre trabajo, familia y política social para el Better Life Lab en New America. Haley Swenson es la editora del Better Life Lab.