Por: Silvia Brenes.   7 septiembre, 2020

El tema de los hábitos y como cambiarlos es algo que todos hemos escuchado y vivido. Sin embargo, cuando me encontré con los “hábitos atómicos” encontré en palabras muy simples pero muy poderosas una nueva forma de ver los hábitos.

James Clear es el autor del libro Hábitos atómicos. El nombre viene justamente del átomo, pero puede generar cosas muy grandes. Clear indica que debemos ver los cambios de hábitos haciendo un 1% mejor cada día. El resultado será que al finalizar el año se terminará siendo 37 veces mejor, por que funciona como interés compuesto. El secreto son pasos pequeños, pero repetidos constantemente.

La metodología de Clear ha sido utilizada en compañías de Fortune 500 y en ligas profesionales como la NFL y NBA. Clear plantea que el cambio de hábitos no debe ser visto como un objetivo a lograr, sino más bien como una línea de mejora continua. Esto quiere decir, por ejemplo, que, si nuestro objetivo es mantener nuestra oficina ordenada, y lo logramos, pero no cambiamos el hábito en realidad no hemos cambiado, porque nos enfocamos en lo externo, no en lo interno que es lo que genera el hábito. El secreto son progresos pequeños y los siguientes pasos:

  • Señal: un disparador que nos sugiere hacer algo que anticipa una recompensa. Muchas veces pensamos que queremos algo, pero no sabemos cómo empezar o creemos que con solo tener ese deseo es suficiente. Es importante tener un plan claro, es decir definir cuándo, donde y cómo.
  • Anhelo: Es la fuerza motivacional detrás de cada hábito. Lo que uno desea no es el hábito en sí, sino el cambio que trae ese hábito. Por ejemplo, el anhelo no es comer verduras, sino ser más saludable. Y las personas no son motivadas por las mismas señales. El ambiente que nos rodea juega un papel importante. Por ejemplo, si quiere hacer ejercicio en bicicleta, debo dejar la bicicleta visible. Si quiero leer un libro debo ponerlo en mi mesa de noche o en un lugar que me recuerde mi anhelo.
  • Respuesta: Es el hábito que se realiza y esta relacionado con la motivación. Hay que empezar —sin pensar si lo estamos haciendo bien o no—. Pero también planteando diferentes etapas que nos motiven. Por ejemplo, si mi objetivo es correr, puedo decir 3 km como principiante y 5 km intermedio. Acumulando acciones día a día nos muestra evidencia de lo que creo sobre mí misma. “Cada acción que se toma es en realidad un voto para el tipo de persona que quieres ser”.
  • Recompensa: los seres humanos buscamos recompensas inmediatas, por eso es que muchas veces dejamos los planes a largo plazo. La recompensa es la meta final del hábito. En cada etapa es bueno que pensemos en la recompensa o premio tendremos al lograrlo. Esto nos ayuda al disfrute. Si pensamos en un objetivo laboral, coordinemos con alguien que nos de feedback de los avances. La mejor forma de ver el cambio a largo plazo es con feedback a corto plazo.

Clear recalca el hecho de que el verdadero cambio no es un cambio en los resultados, el proceso o el comportamiento, es un cambio de quienes somos. El objetivo no es leer un libro, es convertirse en lector, no es correr un maratón es convertirse en atleta. No tenemos que ser perfectos, pero si constantes y la única forma es haciendo y pensando en que no es un método para lograr algo externo, es para lograr un cambio interno.