Por: Silvia Brenes.   25 agosto, 2019

Esta frase es cada vez más común escucharla entre personas de todas las edades. Hace años se decía que esto pasaba por la crisis de la mediana edad o por algún evento crítico que llevó a cuestionarse el rumbo de vida. Sin embargo, vivimos en una época en la que hay más conciencia acerca del propósito de vida que se quiere seguir y el trabajo para toda la vida está en extinción.

Tomar una decisión de cambio de rumbo, especialmente desde el ámbito laboral es algo que no se debe tomar a la ligera, por eso es importante pensar en:

1 ¿Qué me motiva a hacer este cambio y para qué quiero hacerlo? La pregunta para qué nos da un fin, un propósito. Si nos preguntamos por qué, esto nos dará como respuesta una causa y seguramente habrá muchas razones o justificaciones.

2 El propósito tiene que ver con el significado, el impacto que se quiere tener. No puede ser una moda o solo porque otros lo hacen. Cuando el propósito es fuerte y se esté cumpliendo, nos dará mucha satisfacción, pero en los momentos difíciles nos ayudará a sostenernos. Es por esto, que si no se tiene claro, puede ser que pronto se esté cambiando de dirección nuevamente.

3 Debemos pensar en nuestras pasiones y habilidades para ese cambio. Nuestras pasiones son aquello que nos motiva y las habilidades aquello que hacemos muy bien. Cuando unimos las dos cosas es cuando tenemos la oportunidad no solo de brillar sino también de definir nuestro propósito.

4 ¿Necesito de alguien que me guíe? Muchas veces tenemos muchas ideas, pero no sabemos como llevarlas a la práctica y ahí es cuando la ayuda de alguien es muy valiosa. Sin embargo, esta tercera persona, llámese coach, terapeuta, etc., no nos debe decir que hacer con nuestra vida. Esta persona, lo que debe hacer es ayudarnos a descubrir esas respuestas y a concretarlas en un plan para llevarlas a cabo.

5 Usted también puede reinventarse en su mismo lugar de trabajo. Cambiar de posición, buscar nuevos retos acordes con sus habilidades y propósito, encontrar espacios que le permitan equilibrar lo que quiere con lo que sabe puede ser muy provechos. Para esto, debe ser muy honesto consigo mismo y con su empleador para que sea ganar-ganar.

Reinventarse es parte de la vida del ser humano y puede ser a cualquier edad, pero no hay recetas ni fórmulas mágicas. Nadie le puede decir lo que debe hacer, la decisión será siempre suya y en el tanto las respuestas salgan de usted, el poder que tienen para llevarlo a otro nivel es inimaginable.

Silvia Brenes
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