El líder opositor Gadi Eisenkot se mostró abierto a una coalición que incluya al partido de Benjamin Netanyahu al ser designado oficialmente este domingo para formar el próximo Gobierno, pero acusó al primer ministro saliente de haber sumido a Israel en una crisis histórica.
Doce días después de las elecciones legislativas del 27 de octubre, el exjefe del Estado Mayor, de 66 años, obtuvo el apoyo de 67 diputados, frente a los 46 de Netanyahu.
Durante una ceremonia en su residencia en Jerusalén, el presidente israelí, Isaac Herzog, instó a Eisenkot a formar un Gobierno capaz de unir a los israelíes para trascender las divisiones políticas.
“El Estado de Israel necesita un gobierno estable (...) Eisenkot, espero que haga todo lo posible por formar un gobierno que sirva tanto a quienes le han votado como a quienes no lo han hecho”, declaró Herzog.
Acto seguido el líder opositor centrista se mostró dispuesto a acoger en su coalición a miembros del Likud de Netanyahu, pero también del Partido Sionista Religioso, una formación de extrema derecha del ministro de Finanzas saliente, Bezalel Smotrich.

“Momento para la unidad”
“Si los miembros del Likud y del Partido Sionista Religioso creen realmente que este es un momento para la unidad, como le dijeron al presidente, no veo ninguna razón por la que no apoyarían un Gobierno dirigido por mí y los principios que he presentado”, afirmó Eisenkot.
“Estamos en estado de emergencia y nos acercamos a un punto de no retorno para el Estado de Israel”, advirtió, y abogó en favor de medidas políticas “creativas y poco convencionales”.
Gadi Eisenkot dispone de 28 días para formar una coalición, plazo que podrá prorrogar 14 días.
Si fracasa, se podrá designar a otro político para formar el Gobierno y si el estancamiento persiste, habrá que convocar nuevas elecciones.
Las negociaciones se anuncian arduas.
Los partidos que le apoyan están unidos en su voluntad de poner fin a las dos décadas de mandato de Netanyahu, pero provienen de un amplio espectro político y no están de acuerdo sobre la composición del futuro Gobierno.
Discrepan en particular sobre las dos principales listas de mayoría árabe, que obtuvieron 19 de los 120 escaños de la Knesset, el Parlamento israelí.
Su apoyo a Eisenkot podría ser decisivo, pero varios de sus aliados se niegan a depender de sus votos.
En una sociedad aún traumatizada por el ataque del movimiento islamista Hamás del 7 de octubre de 2023, una cooperación con los partidos que representan a los palestinos de Israel molesta a una parte del electorado judío.
Los árabe-israelíes son descendientes de palestinos que permanecieron tras la creación de Israel en 1948 y representan alrededor del 20% de la población.
¿Gobierno minoritario?
Las discrepancias pueden llevar a Eisenkot a intentar formar un gobierno en minoría, es decir, sin el apoyo de más de la mitad de los 120 diputados.
De hecho, ha pedido la formación de un “gobierno de emergencia nacional”, lo que deja entrever esta posibilidad.
Si fuera así, solo los 48 diputados de su bloque votarían a favor de su Gobierno, frente a los 46 leales a Netanyahu.
Los otros 26, procedentes de los partidos árabes y de una formación ultraortodoxa, no votarían a favor de la moción de confianza a su gobierno.
Un gobierno respaldado por solo 48 diputados sería muy frágil y le obligaría a negociar cada ley, explica a la AFP Assaf Shapira, politólogo del Instituto Israelí para la Democracia.
Las negociaciones también podrían traducirse en un mayor peso de las formaciones árabes o ultraortodoxas.
“Atravesamos uno de los períodos más críticos que haya conocido jamás la democracia israelí”, afirmó el domingo Eisenkot.
Herzog destacó los retos diplomáticos a los que se enfrenta Israel, especialmente tras las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que los demócratas se hicieron con la mayoría de las dos cámaras del Congreso.
Por lo pronto los demócratas pidieron frenar el apoyo a Israel tras la guerra en Gaza y la impopularidad de la contienda bélica contra Irán iniciada por Netanyahu y el presidente republicano estadounidense Donald Trump.
“Debemos impulsar los procesos diplomáticos en la región” y “afrontar una nueva realidad política” en Estados Unidos, sostuvo el presidente israelí.
Netanyahu intenta, por su parte, aprovechar las divisiones de sus adversarios. El sábado por la noche advirtió de que una coalición con los partidos árabes “desmantelará el Estado de Israel desde dentro”.
