El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves en medio de una severa crisis bancaria que provocó el congelamiento de los depósitos de 3 millones de ahorrantes y que lo situó bajo la amenaza de un inminente juicio político en el Congreso de ese país.
Mediante un mensaje en formato de video, Peña comunicó su dimisión a la jefatura de Estado y ofreció disculpas a la ciudadanía, al tiempo que aseguró que su principal prioridad es garantizar la tranquilidad de las personas que confiaron sus recursos al sistema financiero nacional.
El gobernante, quien asumió el poder en el 2023 para un mandato que finalizaría en el 2028, se quedó sin margen de maniobra tras perder el respaldo de su propia agrupación, el Partido Colorado.
La cúpula de esta organización política había anunciado este mismo jueves que acompañaría la solicitud de destitución en la sede legislativa.

Tras la salida de Peña, la presidencia de la nación sudamericana quedará a cargo del actual vicepresidente, Pedro Alliana.
Origen de la inestabilidad financiera
La crisis política estalló el pasado martes, cuando el Banco Central de Paraguay ordenó la intervención del Ueno Bank —una de las principales entidades bancarias del país— tras determinar una insuficiencia en su nivel de capital. La medida gubernamental dejó a cerca de 3 millones de clientes sin acceso a su dinero.
El caso generó un rápido repudio social debido a los vínculos previos del ahora exmandatario con la entidad intervenida.
Peña poseía acciones en un grupo que controlaba el banco, inversiones de las cuales se desvinculó en el 2025.
Pese a ello, los sectores de oposición lo acusaron de mantener un conflicto de intereses y de favorecer a la institución financiera.
En un intento por contener el descontento, el gobierno consiguió la renuncia del titular del banco central y promulgó una ley de emergencia que establecía un plazo de cinco días hábiles para devolver la mayor parte de los fondos a los depositantes.
Protestas en las calles
Las medidas gubernamentales y la promesa de devolución del dinero no lograron frenar los reclamos de la población. La noche del miércoles, cientos de manifestantes se congregaron en las calles de la capital, Asunción, por segunda jornada consecutiva.
Las manifestaciones derivaron en diversos enfrentamientos con los cuerpos policiales, los cuales recurrieron al uso de gases lacrimógenos y camiones hidrantes para intentar dispersar a las multitudes concentradas.
