Costa Rica se caracteriza por su buena reputación en materia de sostenibilidad empresarial: desde reconocimientos en el ranking Merco de Responsabilidad ESG, hasta un primer lugar en el Índice de Sostenibilidad Empresarial en América Latina 2025, los datos reflejan una ventaja clara frente a otros países de la región.
Sin embargo, lo cierto es que a nivel nacional nunca se ha publicado un estudio que evalúe de forma unificada el avance corporativo, social y ambiental de las empresas en el país, lo que genera el riesgo de que la sostenibilidad se quede en un tema comunicacional, alejado de datos tangibles.
Así lo afirma el Consejo Nacional para la Sostenibilidad, una organización que, con apoyo de Heineken Costa Rica y de instituciones como el Banco Nacional, Coopeande, Grupo Purdy y la Universidad Latina, impulsa el primer Estado de la Sostenibilidad 2026.
Esta investigación, realizada por UNIMER y en la que participan casi 100 empresas y más de 600 personas consumidoras, ya concluyó su fase cualitativa con el propósito de servir como una herramienta que identifique los retos actuales y defina el rumbo nacional sobre este tema.
Lab de Ideas conversó con Silvia Chaves, presidenta de la organización, para ampliar sobre este estudio cuyos resultados se publicarán en octubre y que busca que a partir de ellos, “se tomen decisiones que realmente tranformen a Costa Rica”.

Primeros datos
De acuerdo con Chaves, entre los datos que reveló la fase cualitativa del estudio se encuentra la percepción de que Costa Rica tiene una trayectoria y una narrativa muy fuertes en sostenibilidad.
Además, los datos reflejan que el tema sí ha evolucionado, viéndose cada vez menos como un tema ambiental o reputacional, para entenderse como un asunto de competitividad pública que permite rentabilidad y favorece la ventaja competitiva de las empresas en nuevos mercados financieros.
Sin embargo, agregan, aún existe en el lenguaje común una brecha importante para estandarizar sus principios dentro de los procesos empresariales:
“Lo ideal sería que todos los negocios incluyan los factores ASG en su gestión cotidiana y que cuando las empresas hablen de resultados financieros, también hablen de sostenibilidad, pues muchas veces vemos que los resultados económicos están en la discusión de los equipos gerenciales pero los ASG no”, dijo Chaves.
El estudio se presenta ocurre en un contexto marcado por la entrada en vigencia de las NIIF S1 y S2 —que sucederá en Costa Rica a finales de 2027— así como por las nuevas exigencias de CONASSIF que convertirán a la sostenibilidad en un factor determinante en el financiamiento, la inversión y la competitividad empresarial.
Bajo estas normas, una entidad financiera que otorgue crédito a una empresa agrícola, turística, constructora o industrial deberá entender, por ejemplo, si esa empresa depende del agua, si está expuesta a inundaciones, si enfrenta futuros costos por emisiones o si sus proveedores son vulnerables a cambios climáticos. Esa información podrá incidir en las condiciones de crédito, tasas, seguros, inversión, exigencias de mitigación y valoración de riesgos que deba atender la compañía en cuestión.
Sin embargo, las empresas que reporten bajo NIIF S1 y S2 podrán mejorar la confianza de inversionistas y financiadores, afirma el Consejo, especialmente si operan en cadenas de exportación o buscan capital internacional, aunque el proceso exija inversión en sistemas de datos, inventarios de emisiones, controles internos, gobierno corporativo y, eventualmente, aseguramiento externo de la información.
“Una vez superados esos puntos, las empresas tendrán acceso a financiamiento más abrigable, gestión de riesgos e identificación de oportunidades, lo que generará que permanezcan más tiempo en el mercado”, explicó Chaves.
Los datos del estudio también alertan sobre una posible brecha en la medición y generación de datos, una afirmación sobre la que se profundizará en la fase cuantitativa de la investigación:
“Ese es un tema que se está revisando, junto con el análisis de capacidades técnicas en el tema de sostenibilidad. Queremos complementarlo con la medición empresarial y de consumidores que nos digan si estas percepciones son o no son reales, y así dimensionar el rezago”.
Finalmente, la jerarca aseguró que el Consejo Nacional para la Sostenibilidad espera que el estudio se convierta en una práctica periódica para comparar avances o estancamientos en el tema:
“Con este primer Estado de la Sostenibilidad veremos cuál es la base. El Consejo posteriormente volverá a hacer mediciones para comparar los avances, identificar buenas prácticas, detectar rezagos y, sobre todo, entender qué temas requieren mayor inversión o acción”.
