El burnout o desgaste profesional consiste en un estado de estrés crónico sostenido a lo largo del tiempo y que está estrictamente relacionado al ámbito laboral.
Este síndrome ocupacional trae consigo consecuencias físicas, emocionales, psicológicas para quien lo sufre, al tiempo que afecta su rendimiento y productividad.
En Costa Rica, los datos más recientes sobre trastornos de salud mental vinculados al trabajo muestran un incremento en los casos de enfermedades asociadas: pasaron de 23 en 2020 a 167 en 2021 y a 229 en 2022.
Por ello, y en el marco del especial de empleo de El Financiero, Lab de Ideas conversó con la psicóloga Andrea Arce con el fin de establecer una guía que le permita identificar, prevenir y tratar el burnout.
¿Cómo identificarlo?
Según Arce, las causas más comunes del burnout son la sobrecarga laboral, una cultura empresarial poco asertiva y las creencias personales limitantes y autoimpuestas.
“Aquellas personas que no saben poner límites en su trabajo —afirmó—, que asumen responsabilidades ajenas a su puesto, o incluso tienen creencias limitantes que les hacen pensar que no pueden dejar una asignación a medias aunque esto implique hacerla fuera de su horario laboral, presentan características que, de no identificarse, podrían desencadenar el desgaste”.
Por otro lado, recalcó que aquellas empresas donde el ambiente laboral presenta características nocivas, como el mobbing, o donde las jefaturas llevan a los colaboradores a asumir responsabilidades adicionales y ejercen un control excesivo, también propician el desarrollo del burnout.
Los primeros indicadores del suelen manifestarse físicamente y entre ellos destacan alteraciones del sueño como insomnio o exceso de sueño, irregularidades en la alimentación, episodios de ansiedad y dolores musculares, de cabeza y alergias.
También puede aumentar la irritabilidad o el cinismo, relacionados con un desinterés total por el trabajo, así como una falta de concentración y mayor tendencia a cometer errores.
“De manera colateral, las relaciones interpersonales también podrían verse afectadas. La persona puede tender a aislarse e incluso se han presentado casos de hospitalizaciones relacionadas con el burnout. Por eso, es importante tener claro que puede llegar a convertirse en una condición incapacitante y no es un tema de falta de actitud“, aseguró Arce.

¿Quiénes son más propensos?
De acuerdo con Arce, así como con datos del Ministerio de Trabajo y del Consejo de Salud Ocupacional, las mujeres presentan una mayor incidencia del síndrome de burnout en comparación con los hombres.
Además, los profesionales que laboran en los sectores de salud, educación y servicio al cliente muestran una mayor tendencia a padecer desgaste laboral.
“Cuando se revisa la naturaleza de estos puestos, observamos que el personal de salud trabaja con jornadas laborales exhaustivas, muchísima presión, falta de sueño, alimentación poco saludable y situaciones complejas de forma cotidiana. Esto es similar en los docentes, quienes manifiestan sobrecarga administrativa, falta de reconocimiento y escasez de recursos, lo que los obliga a realizar un sobreesfuerzo”.
En el caso de los trabajadores de servicio al cliente, Arce aseguró que el monitoreo constante, lidiar con clientes difíciles, la necesidad de cumplir métricas y las mediciones de tiempo incluso para ir al baño, son factores que convierten al burnout en un padecimiento frecuente.

“Ser consciente no es suficiente”
En cuanto a la prevención, Arce recalcó que el primer paso consiste en diferenciar los picos de estrés habituales en el trabajo, de una sensación constante de cansancio y agotamiento que se mantiene en el tiempo y que, incluso después de los períodos de descanso, no desaparece.
Asimismo, se debe observar qué tanto control tiene la persona sobre sus responsabilidades laborales y determinar si la carga de trabajo o el estrés responden a una situación puntual o si, por el contrario, se han mantenido constantes.
“Todos manejamos un nivel de estrés en el trabajo. La diferencia está en si eso se mantiene y se convierte en la nueva forma de trabajar. También se debe fortalecer la comunicación cuando me siento cansado, cuando no tengo algo claro o cuando me hacen falta recursos a nivel general”, explicó.
La psicóloga enfatizó en la importancia de desarrollar habilidades para identificar cómo se está organizando el tiempo, las cargas laborales, la dinámica con el equipo de trabajo y con la jefatura, así como procurar espacios de desconexión.
Ahora bien, si una persona ya identifica síntomas de burnout, la principal recomendación de Arce es acudir a un profesional en salud mental que pueda realizar un diagnóstico y brindar el acompañamiento adecuado. Asimismo, recalcó que la constancia durante el tratamiento es fundamental para la recuperación.
“Ser consciente no es suficiente; vemos que algo no está bien, pero no hacemos cambios ni generamos una estrategia para que sucedan. La salud mental también necesita entrenamiento y constancia que saque a la persona de ese ‘túnel sin fin’ en el que está”.
