Libertario Coffee Roasters, la cadena de café de especialidad fundada en Colombia, continúa su expansión en Costa Rica con la apertura de su segundo local en San José.
El nuevo punto de venta está ubicado en la zona de Nunciatura, en la torre VELO. El nuevo punto se suma a la tienda de Barrio Escalante, que marcó el ingreso de la marca al país en 2023 y la consolidó como parte de la ruta de cafeterías de especialidad de la capital.
Libertario nació en Bogotá a mediados de la década pasada con un primer local y un enfoque centrado en café de especialidad y sostenibilidad. Con el tiempo, amplió su presencia en Colombia y dio el salto internacional con aperturas en México y luego en Costa Rica, a las que se han ido sumando nuevos mercados según su plan de crecimiento en América Latina.
Actualmente opera varias tiendas en Colombia, México y Costa Rica, y se define como una tostadora de café de especialidad que busca “compartir experiencias memorables” y apoyar prácticas agrícolas más sostenibles.
Costa Rica se convirtió en uno de los primeros destinos de expansión fuera de Colombia, en un contexto donde el café de especialidad ha ganado terreno en barrios como Escalante y zonas de alta densidad de oficinas y vivienda como Nunciatura. La marca llegó al país con un modelo que combina compra de café a productores locales y el diseño de espacios que buscan diferenciarse por su ambiente y propuesta cultural.
El segundo local al oeste de la ciudad refuerza esa apuesta, en un mercado donde compite con una oferta creciente de cafeterías independientes y cadenas regionales.
En su propuesta de producto, Libertario trabaja con perfiles propios de café que se repiten en los distintos países donde opera: Paz, Libre, Rock y Punk, diseñados para abarcar desde tazas más clásicas y balanceadas hasta sabores más intensos y experimentales. Estos perfiles ya se ofrecen en el local de Barrio Escalante y forman parte del relato de marca que busca acercar al consumidor a diferentes maneras de entender el café de especialidad.
La apuesta no se limita a la bebida: desde su llegada a Costa Rica, la empresa ha presentado sus tiendas como espacios de trabajo, encuentro y actividades culturales, con énfasis en colaboraciones con emprendedores y artistas locales. Esta estrategia la coloca en una categoría intermedia entre la cafetería de barrio tradicional y la cadena internacional estándar, en un nicho donde el ambiente, el diseño y la programación de actividades pesan casi tanto como la calidad del café.
La apertura del segundo local implica la creación de nuevos puestos de trabajo en barismo, servicio y gestión de tienda, en línea con el modelo de crecimiento gradual que la marca ha comunicado en la región.

