Por: Jéssica I. Montero Soto.   29 octubre, 2018
Para productos como la carne cruda de conejo, el empaque plástico mantiene la inocuidad y conserva las condiciones deseables por más tiempo, sin agregar peso o volumen al paquete. Fotografía: Jorge Castillo
Para productos como la carne cruda de conejo, el empaque plástico mantiene la inocuidad y conserva las condiciones deseables por más tiempo, sin agregar peso o volumen al paquete. Fotografía: Jorge Castillo

Los empaques tienen las funciones de contener, proteger e informar a los distintos actores de la cadena de suministro de alimentos, de ahí que tanto los plásticos, el papel, los laminados o el vidrio puedan representar una opción, bajo ciertas condiciones de manejo. En la mayoría de los casos, el plástico es la opción que lleva mejor relación desempeño - costo.

1.-Seguridad: En su función de protección y por tanto minimización de riesgos para la inocuidad del alimento que contienen, los empaques de plástico han resultado una opción eficiente y eficaz para la industria, dadas las múltiples presentaciones, tratamientos y costos que presenta.

2.- Logística: El plástico ofrece ventajas entre las que destaca el poco peso que aporta a la masa de unidades de comercialización movilizadas. Esto último contrasta con opciones como el vidrio; que es la opción de empaque por excelencia desde el punto de vista de inocuidad y presentación para el consumidor. El vidrio además plantea la posibilidad de reutilización en múltiples ocasiones, sin pérdida de propiedades.

3.- Variables: Para decidirse por otras opciones de reemplazo para el plástico, las empresas deberán cotejar contra múltiples factores de interés como la inocuidad, el costo, la logística, las posibilidades de reutilización o valorización posterior. En función del mercado, tipo de producto, manejo y vida útil prevista, puedan considerarse otras opciones de empaques siempre que estén acordes a esas condiciones del consumidor y el proceso de comercialización que el producto llevará. Es decir, podría usarse vidrio si el nicho de mercado está anuente a asumir un potencial costo mayor por el empaque.

4.- Inversión: En el proceso de empaque de alimentos podría utilizarse papel con ciertas condiciones de aplicaciones de barrera o coberturas. Incluso es posible emplear productos naturales que podrían regular actividad microbiana, si la duración del contenido dentro del empaque lo permite, o bien pensar en laminados con vida útil en términos de conservación mucho mayores, pero con inversiones de equipamiento importantes y retos en su disposición final, aunque ya empiezan a surgir opciones de valorización de este tipo de empaques.

5.- Investigación: No debe olvidarse la necesidad de seguir investigando sobre tecnologías y materiales, así como el mercado, para comprender lo buscado por el consumidor o bien informarlo y educarlo acertadamente en términos de cómo y cuándo utilizar oportunamente los productos según el empaque escogido y las opciones de disposición correcta del residuo generado a raíz de estos.

Fuente: Ing. Marianella Gamboa Murillo, la Máster Ana Cecilia Segreda Rodríguez e Ing. Laura Brenes Peralta, dedicadas a líneas de investigación en agroindustria alimentaria, inocuidad de alimentos y gestión ambiental de la Escuela de Agronegocios del TEC.