Por: Valeria García.   18 noviembre, 2019
Eco Sunrise, fundada por Sergio y Francisco Fumero, es aliada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), por compartir objetivos en común. Foto de Jorge Castillo
Eco Sunrise, fundada por Sergio y Francisco Fumero, es aliada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), por compartir objetivos en común. Foto de Jorge Castillo

Ofrecer un producto que le genere valor a las grandes empresas de consumo masivo en Costa Rica y el resto de Centroamérica, es solo un objetivo de la estrategia que Sergio y Francisco Fumero tienen en mente para su marca, Eco Sunrise.

Seis años atrás, los hermanos notaron una tendencia que estaba surgiendo en Estados Unidos y Europa que estaba tomando cada vez más fuerza: los productos ecoamigables. En ese momento, una idea de negocio relacionada a productos desechables diferentes a lo ya disponible en el mercado pareció que valía la pena arriesgarse. Además, tuvo sentido para los Fumero que un proyecto así naciera en Costa Rica, por su identidad verde.

A la fecha, Eco Sunrise importa más de 90 artículos biodegradables, con el fin de sustituir los plásticos de un solo uso. Con ellos, la firma ha logrado negociar con más 300 clientes dentro y fuera del país, razón por la cual sus fundadores fueron reconocidos por EF este 2019.

“Cuando un emprendedor comienza un camino y choca con pared las suficientes veces, finalmente se da cuenta que hay una fórmula para encontrar un proyecto de vida”, Sergio Fumero, codirector Eco Sunrise.

Con una gama de siete categorías de productos biodegradables, esta firma ha conquistado el mercado con clientes de gran presencia en el país como lo son Walmart Centroamérica, Fifco, Starbucks, Burger King y Heladería Pops, entre otros. Y más recientemente, Nescafé de República Dominicana.

Estos empresarios se autodenominan desarrolladores, pues ha estado en su historial familiar el emprendimiento. Ropa, artículos de higiene y licitaciones, fueron negocios en los que los hermanos Fumero estuvieron involucrados, pero ninguno les era suficiente.

Sin embargo, a raíz de estas experiencias, una vez que dieron con la idea de Eco Sunrise, se tomaron dos años para desarrollar la estrategia de una manera integral y buscar los proveedores internacionales ideales, que tuvieran lo que ellos estaban buscando, una relación óptima de precio-calidad.

Bambú, almidón de maíz, ácido poli-láctico (PLA) son algunos de los materiales base de los productos que importan de países como Taiwán, China, Tailandia, Estados Unidos, entre otros.

“Siempre hemos querido diferenciarnos porque en este momento de la historia ya todo está inventado. Conocer qué está pasando en el mundo, es un proceso de años, pero cuyo recorrido vale la pena para encontrar un proyecto de vida que vele por el bienestar colectivo”, señaló Sergio Fumero, codirector de Eco Sunrise.

Los comercios también se han sumado para dar seguimiento a la Estrategia Nacional de Sustitución de Plásticos de un Solo Uso por alternativas renovables y compostables 2017-2021. Esta, tiene el respaldo del Ministerio de Ambiente y Energía, el Ministerio de Salud, la Cámara de Comercio Detallista y Afines, Crusa, Marviva y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Una empresa con causa

Los Fumero confiesan que hubo un antes y un después en sus prácticas personales ecoamigables desde que nació Eco Sunrise y destacan que con disciplina las han ido adoptando, de manera que ahora la sostenibilidad se ha convertido en una pasión en su familia.

Eco Sunrise ha patrocinado limpiezas en playas, bosques y comunidades, que según Francisco no siempre son las mejores decisiones financieras, pero el involucrarse en estas actividades va más allá de su responsabilidad social. Es “la causa de su empresa”.

Los hermanos Fumero recibieron su reconocimiento honorífico en la premiación del Empresario del Año 2019 en una ceremonia realizada el 11 de noviembre en el Hotel Crowne Plaza. Foto José Cordero
Los hermanos Fumero recibieron su reconocimiento honorífico en la premiación del Empresario del Año 2019 en una ceremonia realizada el 11 de noviembre en el Hotel Crowne Plaza. Foto José Cordero

Como cualquier proyecto emprendedor, el principio fue no fue fácil. Un factor en contra que la empresa tuvo al inicio, es que no entraron al mercado de productos desechables con precios bajos y el público parecía estar muy dispuesto por pagar. No obstante, conjugar su valor agregado le permitió ir abriendo puertas con productos de un nicho.

“Hemos sido pioneros y hemos abierto puertas, porque al inicio la gente no quería cambiar los materiales a los que estaba acostumbrada. Ha sido un proceso lento, pero ha ido creciendo, sobre todo en los últimos dos años”, comentaron.

Los artículos que la compañía maneja en mayor volumen son las pajillas y los vasos de café, con un movimiento de 1,5 millones y 600.000 al mes, respectivamente. Estos productos tienen certificación BPI, insignia del Instituto de Productos Biodegradables por sus siglas en inglés.

Actualmente, una parte de las ventas se dona a la organización Trees for the Future (Árboles para el futuro), la cual siembra árboles en zonas deforestadas del mundo. Los datos de la entidad revelan que por medio de las compras a Eco Sunrise se han sembrado más de 9.000 árboles.

La meta de los hermanos Fumero es que Eco Sunrise se convierta en una empresa multinacional costarricense, con franquicias en varios países del mundo. Asimismo, esperan llegar a involucrarse en la industria y producir algunos de sus productos en Costa Rica.