La época de la improvisación y los experimentos temporales parece haber terminado para el sector corporativo en Costa Rica. Tras años de ajustes pospandemia, las empresas multinacionales han dejado de debatir si la flexibilidad es viable para centrarse en una fórmula de equilibrio que ya domina el mercado.
Según el estudio más reciente de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE), realizado a finales de 2025, más del 80% de las empresas amparadas bajo su régimen operan bajo modelos híbridos.
Sin embargo, dentro de este abanico de posibilidades, ha surgido una configuración específica que las compañías han adoptado masivamente, descartando los extremos del teletrabajo total o la presencialidad rígida.
El “número mágico” de la flexibilidad
Los datos son contundentes respecto a cuál es la práctica ganadora. Según el sondeo sobre modos de trabajo, la opción de otorgar dos días de trabajo remoto por semana es la más popular, abarcando al 42% de las empresas consultadas.
A este grupo mayoritario le sigue de cerca el modelo que ofrece tres días de teletrabajo, preferido por un 27% de las compañías.
Esto confirma que el mercado costarricense ha estandarizado sus operaciones en una franja muy clara: la mayoría de los colaboradores en el sector multinacional oscilan entre dos y tres días fuera de la oficina. Los extremos, por el contrario, han perdido fuerza:
- Solo un 13% ofrece apenas un día de teletrabajo.
- Los esquemas de alta virtualidad (cuatro o cinco días remotos) son ahora la excepción, representando únicamente el 11% y 7% respectivamente, reservados usualmente para funciones muy específicas o requerimientos críticos.

Más que salud, una estrategia de retención
Vanessa Gibson, directora de Clima de Inversión de CINDE, explica que esta consolidación obedece a una madurez del mercado. “A diferencia de los primeros años de adopción, el trabajo híbrido ya no es una respuesta temporal; se ha convertido en una decisión comercial estratégica”, señaló.
El estudio revela que la insistencia en este modelo no es caprichosa. Si bien la productividad sigue siendo un indicador clave, las condiciones de infraestructura del país juegan un rol determinante. Ante la crisis vial y los retos de movilidad, el teletrabajo se ha convertido en una herramienta indispensable de compensación y retención de talento. Los empleados están cada vez menos dispuestos a invertir horas en traslados diarios, haciendo que la flexibilidad sea una moneda de cambio vital para la competitividad de Costa Rica.
Presencialidad con propósito
El informe también destaca un cambio cualitativo: ir a la oficina ya no es solo para “marcar tarjeta”. Las empresas que mantienen el esquema híbrido priorizan los días presenciales (usualmente dos o tres a la semana) para actividades de alto valor: colaboración, liderazgo de equipos, capacitación e innovación.
Para 2026, el mensaje del sector es claro: el modelo híbrido llegó para quedarse, pero con reglas del juego mucho más definidas, métricas de desempeño claras y una estructura que busca balancear la eficiencia operativa con la calidad de vida del talento humano.
