Por: Jéssica I. Montero Soto.   21 noviembre, 2019

Cuando el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) decidió capacitar a sus proveedores, su objetivo era alcanzar indicadores de sostenibilidad en su cadena de valor. Pero con el paso del tiempo, esa iniciativa alcanzó 60 empresas y ahora podría convertirse en base de datos de referencia para otros negocios.

Así, las empresas interesadas en aplicar la norma ISO 26000 cuentan con la opción de consultar la lista de proveedores entrenados por el BNCR. El certificado se extiende en vínculo con la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED).

Mejorar el desempeño de la cadena de valor es clave en el desarrollo de políticas de responsabilidad social. Foto: Shutterstock para EF
Mejorar el desempeño de la cadena de valor es clave en el desarrollo de políticas de responsabilidad social. Foto: Shutterstock para EF

Olga Sauma, directora ejecutiva de AED, explicó que la responsabilidad social y la sostenibilidad requieren la identificación y atención de los impactos negativos que genera toda empresa u organización, incluidos los indirectos, cuando son provocados por otra parte interesada con la que se relacionan.

“En muchas ocasiones, los mayores impactos negativos de la empresa son indirectos y están relacionados con las diferentes partes o etapas de la cadena de valor de la empresa. Estos impactos amenazan la sostenibilidad y competitividad de la empresa y significan un riesgo para su gestión”, afirmó.

El trabajo con la cadena de valor (proveedores y distribuidores) es relevante en la estrategia responsable de negocios. AED desarrolló el programa para acompañar a las empresas en este Análisis de la Cadena de Valor.

Durante el 2018, participaron 26 personas de un total de 12 empresas que adquirieron un total de 32 horas de capacitación. Seis empresas concluyeron el programa satisfactoriamente, presentando acciones de mejora producto del conocimiento adquirido.

“Se realizó una transferencia importante de buenas prácticas de relacionamiento responsable con la cadena de valor de parte de empresas como Grupo Nutresa (Pozuelo), Fifco, Empresa de Servicios Públicos de Heredia y Tigo”, dijo Sauma.

En lo que va del 2019, AED ha desarrollado programas de fortalecimiento de la cadena de valor, específicamente trabajando con proveedores, de las empresas Banco Nacional, BAC Credomatic, Coopeservidores y Davivienda. En total, se han alcanzado más de 100 empresas proveedoras de estas firmas ancla durante los últimos dos años.

“En muchas ocasiones, los mayores impactos negativos de la empresa son indirectos y están relacionados con las diferentes partes o etapas de la cadena de valor de la empresa”, Olga Sauma, directora ejecutiva, AED.

Silvia Chaves, jefa de Sostenibilidad del BNCR, explicó que la necesidad de capacitar a sus proveedores se detectó hace poco más de una década para alcanzar uno de los principales objetivos de los programas de responsabilidad social, en ese momento.

“Significaba potenciar a nuestra cadena de valor a fin de provocar que sus prácticas laborales cotidianas resultaran coincidentes con las del BNCR”, explicó Chaves.

Entre sus metas se destacaban:

1. Alinear a los proveedores estratégicos con los principios de la sostenibilidad.

2. Concretar, al interno de los procesos de contratación administrativa, la incorporación de criterios de sostenibilidad para maximizar el nivel de alineamiento.

3. Incentivar la paulatina adopción de las mejores prácticas de sostenibilidad

“La certificación se obtiene participando en el 100% de las sesiones de trabajo, completando el Diagnóstico Indicarse y aprobando el curso en línea de la ISO 26000 en los negocios”, señaló la vocera.

Chaves también explicó que este programa comprende dos períodos:

Del 2008 al año 2013: se capacitaba a los proveedores pero era un asunto más informativo, había acto de presencia y no se entregaba ningún título.

Del 2017 a la fecha: se capacita a los proveedores mediante talleres sobre las siete materias fundamentales, es de carácter más formativo con Diagnóstico Indicarse, aprobando el curso en línea de la ISO 2600 en los negocios, hay actualizaciones y un certificado que se extiende en conjunto con la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED).

Casos

En las capacitaciones han participado proveedores locales con operaciones domésticas lo mismo que firmas transnacionales que cumplen sus propios estándares corporativos de responsabilidad.

Un ejemplo es la costarricense GBSYS S.A., que tiene 25 años de relación de trabajo con el BNCR en el área de informática y lo consideran uno de sus principales clientes durante más de la mitad de la historia como empresa.

Lilliam Vargas, de GBSYS, explicó que la oferta de capacitación se alineaba el interés de la empresa por aplicar políticas de Responsabilidad Social Empresarial en diversas áreas, desde buenas prácticas laborales (temas internos de la organización) hasta medio ambiente y temas relacionados con la comunidad.

“Esta oportunidad que nos brindó el BNCR durante el 2018 y 2019, ha sido compartida con nuestros colaboradores para poder cumplir de la mejor manera con las siete materias fundamentales que nos permitan seguir creciendo como una empresa sostenible”, afirmó Vargas.

Como resultado del proceso, han implementado proyectos permanentes como la separación de residuos, elaboración de ecobloques, rotulación para el ahorro de energía, entre otros.

“Para nosotros es muy importante que nuestros socios comerciales y clientes conozcan los logros alcanzados en estas materias para incentivar el crecimiento integral de nuestra empresa”, recalcó Vargas.

Otro caso es el de Dequisa, empresa de servicios de outsourcing. Carlos Brenes, del departamento de Recursos Humanos de Dequisa, explicó que este tipo de capacitaciones les han permitido tomar conciencia sobre la sostenibilidad de sus negocios, manejar los riesgos, eficiencias y potencial.

“Trabajar mediante principios como Gobernanza, Gestión y Transparencia y empezar a tomar criterio sobre los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y apoyar en mayor o menor medida, según sea nuestro tipo de negocio a cada uno de los 17 ODS, al final significan mejoras a nivel país, alineado a la Política Nacional de Responsabilidad Social 2017-2030”, resumió Brenes.

Un escenario distinto es el que presenta Schneider Electric México y Centroamérica. Fernanda Godínez, responsable de Relaciones Públicas y Asuntos Corporativos para Schneider Electric México y Centroamérica dijo que participar del programa de proveedores sostenibles del Banco Nacional les resultaba natural, porque contribuir a alcanzar los objetivos de la sostenibilidad de los sitios en los que opera, es uno de sus objetivos.

“Ha sido una herramienta adicional a las implementadas por directrices globales de la empresa. Esto nos ha permitido validar que los esfuerzos de sostenibilidad corporativos se alinean con las expectativas locales de una institución estatal como el Banco Nacional. Respecto a nuestro negocio y los mercados en los que operamos, la capacitación, sin duda, nos ha permitido tener ese valor extra para los procesos con el Banco”, recalcó.

Chaves, del BNCR, afirmó que el apoyo a la continuidad del negocio, la minimización de riesgo operativo y de reputación, así como la reducción de quejas recibidas, destacan entre los beneficios percibidos por las organizaciones que han participado en esta iniciativa.

RECUADRO

Diferentes giros de negocio

Las empresas que han recibido certificado como proveedoras sostenibles del Banco Nacional se desempeñan en las siguientes industrias:

-Servicios

-Limpieza

-Seguridad

-Mensajería

-Mercadeo y publicidad

-Entregas justo a tiempo

-Tecnología e información

-Construcción y mantenimiento

“Son proveedores propios del BN, la certificación entregada puede ser utilizada en otras empresas ya que da cuenta del conocimiento y avance de la empresa proveedora en el tema de sostenibilidad”, comentó Chaves.

Los participantes se seleccionan a partir del criterio quienes lideran los procesos estratégicos del BN (seguridad, limpieza, construcción, mantenimiento, soporte del negocio, tecnología e información así como mercadeo y publicidad). Se consideran su condición de proveedor único, su riesgo implícito a nivel operativo y reputacional, además de su ligamen con la continuidad del negocio.

Fuente: BNCR