Por: Cristina Fallas Villalobos.   23 septiembre

Las consumidoras en Costa Rica pagan en promedio un 8,13% más por productos idénticos o similares a los que componen la oferta para hombres.

Así se desprende de una auditoría de pricing realizada por White Rabbit – Saatchi & Saatchi como parte del Perfil del Consumidor 2019 de El Financiero.

El análisis muestra que las mujeres pagan hasta un 7,69% más en artículos idénticos (máquina de afeitar rosa versus una azul) a los que se ofrecen a hombres y hasta un 8,56% más en productos similares (una camisa blanca, por ejemplo).

Higiene y cuidado personal es una de la categorías en la que es más marcada la diferencia de precios entre productos para hombre y mujer. Fotografía: Jeffrey Zamora
Higiene y cuidado personal es una de la categorías en la que es más marcada la diferencia de precios entre productos para hombre y mujer. Fotografía: Jeffrey Zamora

La diferencias de precios –conocida en otros países como el gender tax, pink tax o etiqueta rosa– es más evidente en categorías como higiene y cuidado personal, productos para la tercera edad, ropa de adultos, juguetes y ropa de niños.

Juan Bernárdez, estratega de White Rabbit – Saatchi Saatchi, mencionó que a nivel internacional se maneja un promedio del 7%, por lo que en Costa Rica estaríamos por encima por poco más de un punto porcentual.

¿Por qué son más caros? De acuerdo con quienes manejan las marcas, la definición de los precios es un tema que compete a los distribuidores, pero según estos últimos los montos a cobrar son una decisión de los encargados de las marcas.

Bernardéz le explicó a EF, en agosto del 2018, que diferentes investigaciones muestran que las empresas cobran más por artículos “color rosa” porque las mujeres están dispuestas a pagar más.

“Las características de las mercancías para mujeres les otorgan un valor extra, no real. La mujer ve las dos presentaciones y le parece que es injusto (que tenga que pagar más), pero tiene un pensamiento creado por la cultura de que tiene que usar rasuradoras rosadas y se siente cuestionada si quiere utilizar azules”, dijo el estratega.

Un estudio del Instituto para la Economía Austriaca Ludwing Von Mises explica que nadie obliga a las mujeres a pagar por lo que compran, sino que las consumidoras se inclinan por los artículos que son sus preferidos.

“En un mercado no intervenido no hay precios correctos o incorrectos, solo existen los precios que las personas eligen pagar libremente. Creer que las mujeres solo compran productos femeninos, idénticos a los de los hombres pero más caros, debido a las ingeniosas campañas publicitarias sería suponer que ellas pueden ser manipuladas por un sinfín de empresas”, cita el estudio.

Lo cierto es que esta situación disminuye aún más el poder adquisitivo de una población que tiene menores ingresos al mes. Según la Encuesta Continua de Empleo, las mujeres reciben un salario bruto promedio de ȼ434.330, mientras que los hombres perciben ȼ491.835 a nivel nacional.

Aunado a esto, en el Perfil del Consumidor 2019, se muestra que el presupuesto libre de costos de las mujeres cayó en comparación al 2018. Esto podría generar que ellas se sientan obligadas a cambiar de productos en beneficio de su situación económica.

También las empresas recibirían un impulso adicional para cambiar esa situación ya que hay una porción importante de consumidores que está dejando los estereotipos a un lado sobre cómo debe comportarse la mujer ideal.

Esto se refleja los resultados del Perfil del Consumidor donde un 34,5% de los encuestados ya no se identifica con todas las pautas para ser el idea de persona según su género.