Por: Nicole Pérez.   23 abril
Joaquín Gamboa, promotor del proyecto Marina Flamingo afirmó a EF que a la fecha han invertido cerca de $14 millones, y que están pronto a iniciar sus edificaciones en tierra. Fotografía: Sergio Morales.
Joaquín Gamboa, promotor del proyecto Marina Flamingo afirmó a EF que a la fecha han invertido cerca de $14 millones, y que están pronto a iniciar sus edificaciones en tierra. Fotografía: Sergio Morales.

Después de varios años de planificación, de los cuales cinco fueron de espera para lograr consolidar la concesión; la primera fase de la Marina Flamingo funcionará a partir de enero del 2022 con una inversión que suma —actualmente— $14 millones.

La compañía dueña de la concesión es Marina Flamingo Development Group, y la construcción está a cargo de la empresa Eliseo Vargas.

Joaquín Gamboa, promotor del proyecto Marina Flamingo, confirmó a EF la inversión hecha hasta ahora y que próximamente iniciarán el levantamiento de las edificaciones en tierra.

“Hay gran expectativa porque en su pasado la marina fue muy exitosa, estamos muy cerca de toda la zona de pesca, además de las playas. Esperamos que la visitación esté —mas o menos— dentro de un año a capacidad full”, expresó Gamboa.

Al 8 de octubre de 2019, el proyecto fue aprobado con todos los requisitos ambientales y permisos de construcción para la fase l; la cual esperan inaugurar en enero del 2022. Además, la operación de la totalidad del proyecto está prevista para inicios del 2024.

Gamboa contó que los muelles y otras edificaciones en agua ya están en funcionamiento. La compañía encargada de armar la parte acuática de la marina es Ronáutica de España, así como un grupo de ingenieros costarricenses de la empresa Vann.

Por otra parte, la parte preconstructiva como las escolleras y el dragado fue hecha por HHB Consa; la parte ambiental está a cargo de Ambientengue y por último, para toda la operación y mercadeo de la marina se contrató a la consultora internacional F3 Marina.

Las instalaciones incluyen un centro comercial, un hotel, una gasolinera, un dique seco y un centro de convenciones. En la parte del centro comercial, ya están seleccionando a las empresas o marcas a las que se les otorgarán los locales comerciales.

Actualmente, Marina Flamingo genera 120 empleos directos, pero esperan al final del proceso constructivo aumentar ese número a 600 colaboradores fijos repartidos entre todos los servicios del proyecto.

“El mercado target de nosotros es el mercado americano, ya que provienen muchísimos yates de Estados Unidos. Ahora, con la nueva reforma, la permanencia de los yates nos viene a favorecer enormemente”, expresó Gamboa.
Marina Flamingo ya cuenta con un promedio de 40 puestos de atraque firmados y con contrato. Fotografía: Sergio Morales.
Marina Flamingo ya cuenta con un promedio de 40 puestos de atraque firmados y con contrato. Fotografía: Sergio Morales.
Ajustes

Con respecto a los puestos de atraque, tienen 185 vacantes disponibles.

En la primera etapa, ordenaron únicamente 90, previendo que la marina no se viera vacía. No obstante, han experimentado una gran aceptación por parte de las personas y ya tienen un promedio de 40 puestos de atraque firmados y con contrato, afirmó el promotor de la marina.

Uno de los cambios que experimentó Marina Flamingo durante este período fue el de incorporar espacios para yates grandes, pero manteniendo el diseño original para los de menor tamaño.

“Durante los cinco años de planificación cambió el mercado de los yates que entran a Costa Rica. Los tipos de yate de más de 100 pies (30,48 metros) era un mercado inexistente en el país. Pero, durante el estudio del mercado y las consultorías a nivel nacional e internacional, nos hicieron cambiar un poco la marina y ya contamos con diez puestos de atraque para yates de más de 100 pies”, dijo Gamboa.

“Lo más gratificante fue el día que nos otorgaron la concesión después de mucho trabajo, problemas, y la no respuesta de instituciones. También, el apoyo de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (CIMAT) fue muy valioso en el aspecto de la tramitología”, agregó.

Marina Flamingo está creando una parcela de tierra para un futuro desarrollo de complejo hotelero por un total de 25.000 metros cuadrados / 6.2 hectáreas. Fotografía: Cortesía Joaquín Gamboa, promotor del proyecto Marina Flamingo.
Marina Flamingo está creando una parcela de tierra para un futuro desarrollo de complejo hotelero por un total de 25.000 metros cuadrados / 6.2 hectáreas. Fotografía: Cortesía Joaquín Gamboa, promotor del proyecto Marina Flamingo.
El impulso del sector con la nueva reforma

En Costa Rica, actualmente operan cinco marinas: Bahía Golfito, Los Sueños, Pez Vela, Banana Bay y Papagayo. Posteriormente, se sumaría Flamingo.

Óscar Villalobos, director ejecutivo del CIMAT, expresó que el segmento de las marinas es de alto poder adquisitivo; dueños de yates; amantes de la naturaleza y la aventura. Gracias a estas ventajas es que se ha podido dar continuidad a los proyectos.

Asimismo, Villalobos recalcó que los dueños de estos yates demandan una serie de servicios locales y regionales, como alimentación, artículos relativos a la pesca deportiva, aspectos de la misma embarcación, lo que provoca un encadenamiento productivo importante.

“No es un volumen grande de turistas, es un turista selecto. Sin embargo, gasta e invierte mucho más que el promedio normal que llega al país”, dijo el director ejecutivo del CIMAT.

Por otra parte, la nueva Ley de Impulso a las Marinas Turísticas y Desarrollo Costero (9977), firmada el 5 de abril por el presidente de la República, Carlos Alvarado, llegó a ofrecer más oportunidades para las marinas y el turismo náutico del país.

El objetivo principal de la nueva reforma es atraer a más embarcaciones, de mayor tamaño, y que puedan permanecer en el país por más tiempo. Esto, con la intención de reactivar las actividades que acompañan a este tipo de turismo y dinamizar las economías costeras.

Un caso similar a Flamingo que empezó su proceso de construcción en plena pandemia, es el de la Marina de Golfito que reactivó sus operaciones en agosto de 2020. La firma costarricense Enjoy Group fue la encargada de reabrir el complejo e invirtió $3 millones en reparaciones y mantenimiento de la marina.

Marinas que operan actualmente en Costa Rica Ubicación
Marina Papagayo Nicoya, Guanacaste
Marina Los Sueños Herradura, Puntarenas
Marina Pez Vela Quepos, Puntarenas
Banana Bay Golfito, Puntarenas
Bahía Golfito Golfito, Puntarenas
Fuente: CIMAT.
¿Qué dicta la nueva legislación?
  • Plazo mayor en la concesión, lo cual permite que el plazo restante de la concesión pueda ser objeto de garantía ante un banco.
  • Permitir que Costa Rica reciba mega yates de lujo (embarcaciones de más de 24 metros) que se pueden rentar y que generen actividad económica. Antes, el país solo permitía el turismo y realizar actividades como la pesca deportiva, pero no se podía lucrar con la embarcación.
  • Las embarcaciones podrán permanecer bajo un régimen de importación temporal hasta por seis meses, prorrogables por períodos iguales de manera continua hasta por un máximo de dos años.
  • Atracaderos turísticos existentes, que a pesar de que fueron incluidos en un transitorio, se les otorga la oportunidad de legalizarse a través de un procedimiento simplificado.

Por su parte, Jeffrey Duchesneau, presidente de la Asociación de Marinas de Costa Rica y gerente general de Marina Pez Vela; explicó que cada marina en la zona pacífica tiene una inversión total de aproximadamente $100 millones en infraestructura entre las rompe olas, los muelles flotantes, las villas turísticas y los restaurantes.

“Como marinas tenemos la motivación de invertir más y desarrollar más porque ya podemos financiar nuestro desarrollo e inversiones con más tiempo, ya que la plaza de concesión se prolongó”, dijo Duchesneau.

Además, el gerente general de Pez Vela señaló que actualmente las marinas están en un promedio de 70% ocupación. Sin embargo, con la nueva ley se cree que en dos años ya puedan estar al 100%.

Esto es positivo por la demanda pero representa también una limitación frente a un crecimiento exponencial, ya que no habría suficiente espacio físico en los muelles para anclar o atracar tantos botes.