La experiencia de viajar suele ir acompañada de una realidad casi universal: los precios dentro de los aeropuertos desafían la lógica del mercado externo.
En el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, un café, un sándwich o una botella de agua pueden costar significativamente más que en cualquier otro comercio fuera de la terminal.
Esta diferencia de precios es una queja recurrente entre los pasajeros, quienes a menudo se preguntan si existe un sobreprecio justificado, si se trata simplemente de una tarifa por la “comodidad” de consumir en la sala de abordaje o por la escasa oferta disponible.
La diferencia de precios entre los establecimientos comerciales del aeropuerto y los comercios fuera de la terminal tiene una explicación técnica vinculada a las condiciones operativas particulares de estos espacios, explicó Aeris a El Financiero.
“La percepción de precios más altos en comparación con otros entornos comerciales es común en terminales aéreas alrededor del mundo. Esto se debe a que los puntos de venta ubicados en estos espacios operan bajo condiciones logísticas, operativas y regulatorias particulares”, explicó la administradora del aeropuerto en respuesta a las consultas realizadas por El Financiero.
Según Aeris, estos factores generan estructuras de costos distintas a las del comercio tradicional fuera del entorno aeroportuario, lo que se traduce en los precios que los pasajeros encuentran en restaurantes, cafeterías y otros puntos de venta de alimentos y bebidas dentro de la terminal.
| Producto (Estándar) | Precio Promedio Aeropuerto (SJO)* | Precio Promedio Mercado (San José)** | Diferencia Aprox. |
|---|---|---|---|
| Botella de Agua (600ml) | $4.00 - $5.00 (₡2,100 - ₡2,600) | ₡800 - ₡1,200 | +160% |
| Café Capuchino (Grande) | $5.50 - $7.00 (₡2,900 - ₡3,700) | ₡1,900 - ₡2,400 | +55% |
| Sándwich / Club | $14.00 - $18.00 (₡7,400 - ₡9,500) | ₡4,500 - ₡6,000 | +65% |
| Combo Hamburguesa | $16.00 - $20.00 (₡8,500 - ₡10,600) | ₡5,500 - ₡7,500 | +45% |
Esta dinámica responde a una lógica financiera global validada por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). El Manual sobre aspectos económicos de los aeropuertos establece que las políticas internacionales “alientan a impulsar activamente la generación de ingresos por actividades no aeronáuticas en general”, reconociendo su importancia para la sostenibilidad financiera de las terminales.
La razón de fondo es que muchas terminales sufren pérdidas en sus operaciones puramente aeronáuticas, como las tasas de aterrizaje. Por ende, las tiendas y restaurantes no son accesorios, sino el medio principal para compensar esos déficits financieros y mantener la operación de la pista y la seguridad aérea.
Modelo de concesiones y supervisión de precios
La oferta gastronómica del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría funciona mediante un sistema de subconcesionarios autorizados, seleccionados a través de concursos privados supervisados por el Consejo Técnico de Aviación Civil, conforme al modelo de Gestión Interesada.
“Los concesionarios pagan al aeropuerto según el esquema contractual con el que fueron adjudicados mediante concurso; esos ingresos se canalizan como ingresos del propio aeropuerto, y se distribuyen de conformidad con lo estipulado en el Contrato de Gestión Interesada”, detalló Aeris en las respuestas.
Los modelos contractuales, según la información oficial, varían entre esquemas fijos, variables o mixtos. La administradora mantiene la facultad de supervisar los precios fijados por los operadores y puede solicitar ajustes cuando estos resulten excesivos dentro del entorno aeroportuario.
Sin embargo, el costo del alquiler en estos espacios se rige por su valor de mercado y no solo por el costo de construcción. La OACI reconoce que estos locales poseen una ubicación privilegiada con acceso a una clientela potencial cautiva, lo que eleva significativamente el valor de los cánones que el aeropuerto cobra a los comercios.
“No existen cláusulas de exclusividad que limiten la participación de operadores más competitivos, lo cual promueve la diversidad comercial y la mejora continua de la experiencia del usuario”, agregó la gestora del aeropuerto.
Cada operador debe cumplir con normativas vigentes, incluyendo permisos sanitarios y emisión de factura electrónica. Aeris supervisa que todos los locales cumplan con los requisitos contractuales, operativos y de sostenibilidad.
La administradora indicó que el aeropuerto promueve una oferta diversa tanto en el área pública como en las salas de abordaje, contribuyendo a una experiencia aeroportuaria completa para los pasajeros.
Respecto a cómo se trasladan estos costos, el documento técnico aclara la estructura de cobro. La OACI señala que, en muchos casos, “los cánones de concesión podrán consistir en un componente fijo más un porcentaje de las ventas”.
Esta obligación financiera sobre las ventas brutas influye directamente en la estructura de precios final que define el comercio para asegurar su margen de ganancia. EF le preguntó a Aeris si ellos aplican ese cobro sobre las ventas aquí, pero prefirieron omitir la respuesta.
Para evitar que este modelo derive en abusos, el Manual sobre los aspectos económicos de los aeropuertos instruye a los administradores a intervenir. “La dirección del aeropuerto deberá ejercer un cierto grado de control sobre los precios que se cobran en el aeropuerto para asegurarse de que sean razonables y competitivos” en relación con locales similares ubicados fuera de la terminal.
