Por: AFP .   3 abril

Unos sesenta músicos de la Nueva Orquesta Filarmónica de Tokio afinan sus instrumentos antes de una inédito y salvador concierto: una versión musical del teletrabajo, impuesta por la pandemia del coronavirus.

Los músicos aparecen en un mosaico de pequeños cuadraditos en una pantalla, tras haber grabado por separado sus partituras, que serán luego mezcladas en alegre armonía gracias a las tecnologías digitales.

Algunos están en sus casas, otros bajo una hermoso cielo azul, cada cual con su instrumento.

Varias escenas son familiares para los millones de trabajadores confinados a domicilio en todo el mundo: tras un músico de edad madura, dos niños de pocos años se divierten en un rincón, posiblemente sus nietos.

“Nunca pensé que esto podría funcionar”, afirmó un músico de tuba, Kazuhiko Sato, de 44 años. Finalmente, se encerró con su instrumento en una habitación insonorizada y filmó con su teléfono su pieza musical, esencialmente bajos rítmicos.

Años tocando juntos

El segundo violín, Sohei Birmann, de 35 años, es más optimista.

“Hemos tocado juntos durante años, y me dije que podíamos hacer todo esto sin problema”, dijo, con una gran sonrisa.

“El resultado fue totalmente caótico”, confiesa refiriéndose a los primeros ensayos. “Generalmente, cuando tocamos juntos basta, para acoplarnos, con escuchar la respiración del otro o seguir el movimiento de sus ojos”, explicó.

Así, cada cual tuvo que ensayar varias veces con su propio video, antes de afinar sonoridades y ritmo.

Hisato Yamaguchi, de 45 años y trombón de la orquesta, ha sido el cerebro del proyecto.

“Una orquesta como la nuestra genera música con 80 músicos. Estar solos en casa sin poder tocar juntos es lo más insoportable en el mundo”, se justificó.

Tokio no está sometido a confinamiento, pero un aumento de casos de coronavirus en los últimos días indujo a la gobernadora de la capital japonesa, Yuriko Koike, a instar a los habitantes a trabajar desde casa y a no salir por la noche ni durante el fin de semana.

La pandemia ha tenido un impacto enorme en el sector del espectáculo y del ocio y, como en todas partes, las salas de concierto y bares de jazz han cerrado en Tokio.

“Esto es una manera de ir al encuentro del público, en lugar de esperar que el publico venga a nosotros”, explicó Birmann.

“Necesidad de nosotros”

La perspectiva de derrotar al virus está lejos, y por ello varias orquestas han tenido en todo el mundo iniciativas similares.

Gracias a un buen montaje de video, los músicos de la Orquesta Nacional de Francia tocaron el "Bolero" de Ravel, cada uno confinado en su casa, en solitario, pero al mismo diapasón que los demás.

La Orquesta Filarmónica de Róterdam había intentado la misma experiencia con el "Himno a la alegría" de Beethoven, igual que la Orquesta Sinfónica de Toronto, que tocó "Appalachian Spring", de Aaron Copland.

En Japón, el coronavirus se expande lentamente pero de forma continuada, aunque a niveles muy inferiores a los de Europa y Estados Unidos. Se espera no obstante la declaración de un estado de emergencia que limitaría aún más los desplazamientos.

Hisato Yamaguchi seguirá tocando música, aunque este arte le parezca a veces impotente.

“La última vez que tuve este sentimiento fue durante el gran desastre (el gran tsunami del 11 de marzo de 2011). La gente dice que en estas situaciones no es el momento de escuchar música”, afirmó.

Pero "se puede comunicar con cualquiera en el mundo a través de la música. No hacen falta palabras. La música es un formidable instrumento de aliento"

“Pronto la gente volverá a tener necesidad de nosotros”, concluyó.