La ultraderecha en Alemania (AfD), obtuvo una histórica victoria (44%) en las elecciones de Sajonia-Anhalt, mientras que el partido en el poder (CDU) se desplomó.
Aunque no alcanzó la mayoría absoluta no podrá formar gobierno por la oposición del resto de partidos. Estos comicios provocan importantes ondas de choque.
El impacto sobre la estabilidad alemana es grande. El golpe para los partidos tradicionales ha sido significativo y fragiliza el equilibrio político. Alimenta las tensiones en la coalición gobernante y refuerza presiones sobre los moderados, acusados de no frenar el avance populista.
Las fuertes raíces de la extrema derecha, en un estado que fue parte de la Alemania comunista, refuerza su avance en el Este de Alemania. Aún aislada, logra imponer temas como la inmigración, oposición a las políticas climáticas y sentimiento de marginación en el centro del debate nacional.

Las repercusiones para Europa resuenan con fuerza; el debilitamiento de la tradicional imagen de estabilidad alemana es una de ellas, para sus socios de la Unión Europea envía el mensaje de que Alemania sufre también de polarización y fragmentación.
La línea dura de AfD sobre la inmigración empuja a los partidos tradicionales a endurecer sus posiciones, a más control de fronteras de la UE y a políticas de asilo restrictivas.
Un nuevo énfasis de Berlín sobre sus políticas internas, pensando en las próximas elecciones, limitaría el rol del país en los temas de integración y reestructuración europea.
Otros países europeos viven situaciones similares de ascenso de las ultraderechas. Aunque estos procesos nacionales guardan similitudes, su desarrollo está vinculado al sistema electoral, la estructura de clases y las historias concretas.
Esta subida ha resucitado los fantasmas del regreso a los años treinta y algunos han aplicado a Alemania la expresión de Zar Nicolas I de Rusia, a mediados del siglo XIX, refiriéndose al Imperio Otomano, como el enfermo de Europa, por pérdidas de territorios y crisis.
Alemania vive todavía los problemas de su reunificación, sufre del estancamiento del PIB, altos costos de energía, de la crisis en Ucrania y de la competencia con China.
¿Es una enfermedad parecida a la otomana?
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Constantino Urcuyo Fournier es abogado y doctor en Sociología Política de la Universidad de París. Catedrático de la Universidad de Costa Rica, exdiputado y director académico del Ciapa. Profesor visitante en las universidades de Tulane y Salamanca. También es consultor internacional y nacional para diversas empresas.
