Por: Rachel Samrén.   22 junio
Cropped shot of a young computer programmer looking through data
Cropped shot of a young computer programmer looking through data

Durante el Foro de Asociaciones 2018, del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Nueva York, tuve la oportunidad de participar en un debate sobre el papel del sector privado para liberar el potencial del Big Data para el bien social.

Si bien muchas personas tienen una idea del valor del Big Data, pocos están familiarizados con el extraordinario poder que tiene para promover el bien social y para crear sociedades inclusivas.

Comencemos por elaborar una definición de los modelos de recopilación del Big Data.

Los macrodatos se generan a través de dispositivos móviles, redes sociales, transacciones en línea, sensores y más. El Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas explica que muchos gobiernos en los mercados emergentes tienen capacidades estadísticas insuficientes; sin embargo, el aumento de la huella digital de los ciudadanos les permite capturar datos que antes no estaban disponibles para ellos.

En los negocios, el análisis de la búsqueda y procesamiento del Big Data para encontrar oportunidades de publicidad, marketing e ingresos, va en aumento. Los datos se pueden procesar para establecer correlaciones y patrones de experiencia humana, ayudando a predecir comportamientos futuros.

Por eso, hoy en día existe la creencia de que los macrodatos se utilizan únicamente como una herramienta que emplean los especialistas en mercadeo, analistas y estrategas para hacer dinero. Pero en realidad es mucho más que eso: puede aprovecharse como un mecanismo útil para combatir la pobreza y responder, de manera rápida y efectiva, a epidemias, desastres naturales y crisis humanitarias.

Zanzíbar y Guatemala

Aporto dos ejemplos sobre el uso de esta herramienta con fines sociales. En Zanzíbar, la Flowminder Foundation, una organización sueca sin fines de lucro, está rastreando datos móviles para estudiar cómo las personas infectadas con la malaria se mueven entre las comunidades, lo que permite comprender mejor la transmisión y las mejores formas de lidiar con ella.

En Guatemala, se está trabajando con el Ministerio de Educación para controlar las tasas de ausentismo de los niños en la escuela. Con sus teléfonos móviles, los maestros pueden registrar la asistencia diaria de los estudiantes, datos que se transmiten al Ministerio para que este entienda mejor porqué los niños no asisten a las aulas.

Es también una herramienta y una oportunidad importante para la formulación de políticas basadas en evidencia, especialmente en mercados emergentes.

Sin embargo, como suele ser el caso con los desarrollos innovadores y nuevos, existen ciertos desafíos. Uno de los más urgentes es proteger la privacidad de los datos de los usuarios.

El uso de dispositivos digitales genera puntos de datos en casi todo: dónde vamos, qué compramos, comemos, leemos y escribimos, qué vemos e incluso cuánto dormimos y hacemos ejercicio. Esto debe mantenerse privado y protegido para que las personas tengan confianza al usar Internet.

Con las protecciones adecuadas, podemos utilizar el análisis de Big Data para el desarrollo social sin comprometer la privacidad de las personas.