Las empresas no están viendo la oportunidad de modernización, mejora en los procesos, incremento en la rentabilidad y profesionalización que la factura electrónica les aporta

Por: Guillermo Varela 8 noviembre, 2017
Luis Angel Brenes, cajero en el area del laboratorio del Hospital Clínica Bíblica, utiliza la factura electrónica en la atención de clientes. (Adrián Soto)
Luis Angel Brenes, cajero en el area del laboratorio del Hospital Clínica Bíblica, utiliza la factura electrónica en la atención de clientes. (Adrián Soto)

Desde hace varios años, esperábamos que el Gobierno publicara la obligatoriedad de la implementación de la Factura Electrónica (FE) en el país. Una vez que esto sucedió, hemos sido testigos de la lenta reacción que han tenido los distintos sectores económicos para integrarse a este importante cambio.

Sin embargo, ni sus beneficios internos para las empresas y negocios, ni el aporte a la economía nacional y ni siquiera el hecho de integrarnos al grupo selecto de naciones que han dinamizado su actividad comercial, han sido suficientes para incentivar a las empresas a dar el paso final, e implementarla de una vez por todas.

Haciendo un sondeo entre las empresas que desarrollan software y soluciones web de factura electrónica afiliadas a la Asociación GS Uno, nos damos cuenta de que las empresas todavía no comprenden que su implementación es un asunto serio y obligatorio, pero que además trae consigo grandes beneficios internos. Esto se refleja en los datos que brinda la Dirección General de Tributación, que indican que del total de contribuyentes, tanto físicos como jurídicos, tan solo el 0,12% han migrado al sistema de Factura Electrónica (FE).

Aunque los proveedores de servicios web y soluciones de software aseguran que se ha producido un incremento de empresas que usan factura electrónica, éste no es relevante y más bien consideran que las empresas están a la espera de que les llegue la notificación oficial de obligatoriedad, para iniciar con las primeras acciones requeridas para su implementación.

Es claro que las empresas no están viendo la oportunidad de modernización, de eficiencia, de mejora en los procesos, incremento en la rentabilidad, profesionalización en la operación y menos aún, los beneficios para el ambiente, que la Factura Electrónica les aporta y en cambio la ven como un requisito más, que impone la administración tributaria.

Es también lamentable, ya que la factura electrónica podría ser una excusa perfecta para que el mercado en general aproveche los beneficios que ofrecen las tecnológicas de la información y la automatización de procesos logísticos y comerciales, para lograr una mayor eficiencia en temas como: manejo de las cuentas por cobrar y por pagar, manejo de inventarios y flujo de efectivo de las empresas, despacho y entrega de mercancías, entre otros, además de insertarse en el mundo del comercio electrónico entre empresas (BtoB), mejor conocido como Intercambio Electrónico de Datos (EDI), con otros mensajes comerciales en formato electrónico como: Orden de Compra, Aviso de Despacho, Aviso de Recibo, etc.

La resistencia al uso de la factura electrónica obedece también a un tema cultural y a una percepción errónea de que este tema es complicado y costoso lo cual no es cierto. Como cualquier proyecto nuevo, implementar este sistema de facturación requiere planificación y orden, pero es importante iniciar lo antes posible y NO esperar a ser notificado por Tributación.

El país se encamina a un cambio en el comercio electrónico de todos los sectores y a nuevos retos para lograr una efectiva mejora en la recaudación fiscal y la factura electrónica representa esa gran oportunidad que los gobiernos han estado buscando para disminuir la evasión de impuestos.

Aquellas empresas que están implementando factura electrónica pueden dar fe de un cierre fiscal mucho más sencillo y preciso y la mejora en las relaciones comerciales con sus clientes.

Además, han experimentado una disminución en la pérdida de facturas e información importante, gracias a que se crea un repositorio para las mismas. A la vez, que cuentan con disposición permanente de sus datos contables.

Adicionalmente, la reducción en costos es significativa al implementar este sistema, pues disminuyen gastos por concepto de administración y contabilización, almacenamiento de las copias de las facturas y compra de papel y tinta, entre otros.

Esperamos que la reciente resolución, en la que se indican que a partir del 15 de enero del 2018 inicia la implementación de factura electrónica para profesionales liberales y empresas que prestan servicios de las profesiones respectivas, sea el detonante final para masificar su uso.

Es el turno de los empresarios, profesionales y consumidores costarricenses, ahora cada uno de nosotros debe dar ese paso para que el cambio que tanto necesita el país en materia de eficiencia y competitividad, finalmente se lleve a cabo.