Opinión

Editorial: Educación financiera desde preescolar

Existen esfuerzos puntuales que se han desarrollado para llevar una educación financiera muy básica a estudiantes de colegio, pero este componente debería estar presente desde preescolar

El crédito puede ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida pues brinda acceso a bienes y servicios de alto valor que, de otra forma, no se podrían disfrutar de manera anticipada o no disponer del todo en un futuro por el cambio en las condiciones de vida. Por ejemplo, el acceso al financiamiento de una vivienda le permite a las familias disfrutar de su propio inmueble de forma inmediata, algo que para muchos no sería posible en el futuro por el incremento en los costos de la tierra y de la construcción. Además, una vez que una familia es dueña de su vivienda se favorece la inversión en esa propiedad, lo cual genera una cadena de valor que lleva a más crecimiento económico.

A pesar de lo anterior, el crédito mal administrado también puede dañar a una persona. Otorgar crédito a una persona sobrendeudada produce una desmejora en la calidad de vida, no solo por el agobio financiero y psicológico, sino también porque se debe dedicar cada vez más dinero al servicio de la deuda y menos al consumo y la inversión. En muchos casos, el sobrendeudamiento lleva a las personas a perder sus bienes o sufrir embargos de sus salarios, lo cual afecta, a su vez, las relaciones familiares.

Por ello es que la educación financiera resulta vital para mejorar el bienestar de los individuos. Conceptos relativamente sencillos como la tasa de interés compuesta y la inflación son de difícil comprensión para la mayoría de las personas. Una proporción importante de ellas solo se fijan en la cuota a pagar cuando adquieren un bien o servicio y solicitan endeudamiento. A falta de un presupuesto personal o familiar, este tipo de comportamiento puede tener efectos perniciosos sobre la salud financiera y llevarlos a una trampa de sobrendeudamiento.

Como dio cuenta El Financiero el pasado 3 de febrero, la educación financiera es muy incipiente en Costa Rica. Existen esfuerzos puntuales que se han desarrollado para llevar una educación financiera muy básica a estudiantes de sétimo, octavo y noveno año, apoyados con el financiamiento de bancos públicos y privados, y de un programa de Trabajo Comunal Universitario desarrollado por la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica. No obstante, dentro de los programas educativos de estos niveles de secundaria, estos esfuerzos se han combinados con otros tópicos como estilos de vida saludables y seguridad personal, lo cual reduce el tiempo dedicado a la formación de conocimientos financieros.

Una de las mayores limitaciones de estas iniciativas han sido la poca capacidad del Ministerio de Educación para formar a los docentes en estos temas y lograr transmitir los conceptos financieros a los estudiantes. Así, la capacitación a docentes no ha sido de forma continua, ni tampoco se han podido capacitar a todos los nuevos docentes que van sustituyendo al personal que se pensiona. Además, el Ministerio no ha logrado que los docentes dispongan de tiempo fuera de clases para dedicarlo a la formación en educación financiera y se ha dejado que esta capacitación sea en la mayoría de los casos opcional y voluntaria.

El analfabetismo financiero no es exclusivo a Costa Rica. En todos los países, ricos y pobres, existe el clamor de la escasa educación financiera de sus habitantes. Además, muchos estudios

...es importante que el Estado diseñe programas de educación preescolar que integre estos conceptos financieros básicos, en donde los niños incluso enseñen a sus padres a obtener conciencia sobre el buen manejo de las finanzas familiares.

empíricos sugieren que el efecto de la educación financiera sobre los adolescentes y adultos es muy limitado, pues existen sesgos de comportamiento muy arraigados en los individuos.

La conclusión general de estos estudios es que la educación financiera debe iniciar desde las edades preescolares, incluso en el seno de la familia, para que desde niños comprendamos la importante del hábito del ahorro, la necesidad de realizar presupuestos ante cualquier emprendimiento y para que, conceptos más elaborados para los niños, como el uso del dinero y la inflación, sean comprendido de una forma natural más adelante cuando ingresen a la escuela.

En este sentido, es importante que el Estado diseñe programas de educación preescolar que integre estos conceptos financieros básicos, en donde los niños incluso enseñen a sus padres a obtener conciencia sobre el buen manejo de las finanzas familiares. Además, otros estudios han mostrado que el desarrollo de hábitos financieros sanos desde edades tempranas favorece una mayor participación de estos niños cuando ingresen a los mercados laborales.

Estos esfuerzos gubernamentales para favorecer una educación financiera desde edades preescolares tendrían mucho mayor sentido que las propuestas actuales que intentan limitar las tasas de interés sobre, por ejemplo, las tarjetas de crédito. Contrario a lo esperado, estas últimas políticas conducen a que un grupo no pequeño de la población se desbancarice, pierda acceso a productos financieros y sean víctimas del crédito no regulado y de los prestamistas informales, lo que deja a estos individuos en una peor situación.

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