13 marzo

​Pasada la primera ronda electoral entramos en una nueva fase que exige definiciones más precisas y debates más profundos. Es apropiado que la ciudadanía examine las trayectorias públicas y personales de los candidatos, pues así se revelará la materia de que están hechos para enfrentar situaciones de crisis y tomar decisiones delicadas.

Este examen debe ir acompañado de un análisis más fino de los grandes temas. El debate no puede ser académico, lo que se discute no son ideas abstractas, sino lo adecuado de estas para resolver problemas, así como la capacidad de quienes las enarbolan, para pasar a la acción y hacerlas realidad.

Uno de los grandes temas que aguardan es el tema fiscal, los ciudadanos exigen que la discusión vaya más allá de la dicotomía simplista entre reducción del gasto y nuevos ingresos. Quienes hablan de reducción deben señalar lo que van a recortar y la viabilidad político social de sus recortes. Quienes promueven los nuevos impuestos deben precisar el destino que darán a estos, así como las medidas para su buen uso.

Está todavía por verse si la vía rápida aprobada no será obstaculizada en último momento acudiendo a argucias parlamentarias, con olvido de la urgencia de las soluciones que evitarán exponernos al deterioro en los informes de las calificadoras.

En este campo también, es urgente que se clarifique la tasa final con que se pretende implementar el nuevo impuesto al valor agregado, pues hay claras diferencias entre ambos candidatos sobre el porcentaje de esta.

La propuesta sobre el aumento a las ganancias de capital también exige una definición sobre las ganancias que se incluirán, pues algunas propuestas podrían herir seriamente a los sectores medios en temas como el traspaso de viviendas familiares.

La apertura no es el apocalipsis

El tema de la energía también debe aterrizarse. No basta con la defensa ciega del ICE en nombre de la institucionalidad de los años cincuenta. La generación hidroeléctrica parece encontrar límites en la naturaleza y en lo financiero. Proponer planes concretos en el terreno de la generación eólica, biomasa y exploración del gas natural son vías alternas, lo mismo que una moderada ruptura de los límites de generación eléctrica por el sector privado.

La profundización de la ruptura del monopolio de la energía no equivale al apocalipsis. Se rompieron el monopolio bancario, de las telecomunicaciones y de los seguros sin consecuencias fatales para las instituciones públicas que operan en estos terrenos.

"Los graves problemas que nos aquejan exigen serias y serenas discusiones de fondo que reconozcan su complejidad y aporten soluciones acordes con esta, sin reducirlas al facilismo del discurso de la publicidad".

El tema de las tarifas requiere ser atendido de manera inmediata, tanto por el impacto sobre el sector industrial, como por las consecuencias sobre las economías familiares de los sectores medios y de más bajos ingresos.

En materia de privilegios salariales es de destacar la reciente negociación en la Universidad de Costa Rica, donde el sindicato aceptó reducción de sus anualidades y se ahorrarán miles de millones de colones, con una efectiva reducción del gasto público.

Esta negociación sirve como ejemplo para negociaciones que podrían entablarse en materias como las pensiones y los topes a los salarios en el sector público, cuando los sindicatos han comenzado a tocar sus tambores. de guerra ante la aprobación de la vía rápida para las reformas a la finanzas públicas.

Por su lado, tecnócratas y líderes empresariales, deberán tener en cuenta que estas deben pasar por diálogos con sectores que tienen sensibilidades especiales.

Los atascamientos viales

En temas de infraestructura la ciudadanía exige que los candidatos dejen de hablar exclusivamente de macro proyectos como el metro o los trenes eléctricos y propongan soluciones de emergencia para los bloqueos en nuestras calles, a fin de aliviar el martirio de las presas, mientras se diseñan y concluyen las soluciones de largo aliento.

La política comercial exterior es motivo también de preocupación, frente a las pulsiones proteccionistas internas con respecto a La Alianza del Pacífico; pero también ante la ausencia de posturas frente al posible impacto de una ruptura del Nafta provocada por la pasión proteccionista del actual inquilino de la Casa Blanca.

En la seguridad pública deben establecerse claras distinciones en el tratamiento del crimen organizado y la delincuencia común, todavía esperamos tomas de posición de ambos candidatos en este aspecto. Por otra parte, en materia de represión del crimen debe exigirse el abandono del simplismo de la mano dura (aumento de penas y criminalización de conductas creciente), así como reducir la política criminal al exclusivo tratamiento del hacinamiento carcelario.

El aumento de la inseguridad ciudadana es complejo. Tiene que ver con el narcotráfico, pero también con la urbanización, el consumismo, la creciente desigualdad y otros factores culturales que convergen para generar este problema.

En síntesis los graves problemas que nos aquejan exigen serias y serenas discusiones de fondo que reconozcan su complejidad y aporten soluciones acordes con esta, sin reducirlas al facilismo del discurso de la publicidad.

La presentación de los equipos de trabajo contribuirá a aclarar el paisaje político, no se trata solo que los candidatos muestren conocimiento y madurez política individual, sino que la ciudadanía debe adquirir confianza en los grupos que acompañan a los candidatos, por su experiencia y formación, el reto es colectivo.