16 agosto

En el editorial de la semana pasada señalamos la responsabilidad política del expresidente Solís Rivera y del exministro de Hacienda Helio Fallas por la falta de transparencia en la formulación del Presupuesto Nacional del 2018. Ambos funcionarios atropellaron la institucionalidad hacendaria del país y todavía no han dado explicaciones claras y contundentes de sus acciones. En este editorial queremos profundizar en este tema.

¿Cuáles son los pecados en la formulación del Presupuesto Nacional del 2018? Además del alto nivel de déficit implícito en este plan de gastos, en el proceso de presupuestación hay dos faltas capitales que son responsabilidad directa del exministro Fallas.

El presupuesto se envió a la Asamblea Legislativa con el pecado original de suponer la realización de “canjes” de deuda. ¿Qué es esto? Son operaciones pactadas con los tenedores de la deuda pública para sustituir bonos en circulación (por ejemplo, que vencen de acuerdo con lo pactado originalmente en 2018) por otros con vencimientos a más largo plazo.

El Ministerio de Hacienda en vez de presupuestar la amortización de la deuda de acuerdo con los términos y condiciones pactados originalmente, especialmente en lo relativo a plazos, tomó el camino de suponer que se realizarían “canjes” para ampliar plazos y, por lo tanto, los montos de las amortizaciones presupuestadas fueron subestimadas.

Los canjes son y seguirán siendo operaciones financieras normales. En sí mismas no son nocivas. Sin embargo, el principio de prudencia financiera con el cual debe manejarse la Hacienda Pública aconseja no presupuestarlas como algo normal. Efectivamente, la realidad financiera del 2018 no permitió que los “canjes” soñados por don Helio se materializaran en la realidad. Es decir, falló el exministro y nos metió en un lío presupuestario por su imprudencia.

Pero además de esa transgresión, don Helio cayó en la tentación de la negligencia. Desde el año pasado al Ministerio de Hacienda se le ha hecho más difícil el financiamiento del déficit fiscal. Estas dificultades se reflejan en mayores tasas de interés y plazos más cortos en la colocación de la deuda. Después de formulado el Presupuesto Nacional, se aceleraron las colocaciones de deuda de plazos más cortos, cuyas amortizaciones caerían en el ejercicio presupuestario de 2018. Esto hizo que las partidas presupuestarias de 2018 se quedaran cortas, dada la nueva realidad financiera.

A Fallas le podemos dar el beneficio de la duda de que no pudiera prever el aumento de las amortizaciones de la deuda de corto plazo. Pero fue negligente al no gestionar la corrección correspondiente por medio de un presupuesto extraordinario, porque ya a principios de 2018 se tenía claro que las partidas presupuestarias de amortización de la deuda de corto plazo se estaban agotando. Don Helio no advirtió a las autoridades del Gobierno del Presidente Alvarado de este problema. ¿No estaba enterado o sí y guardó silencio?

¿Dónde estaban estos funcionarios?

Hasta aquí nos hemos referido a los pecados del exjerarca de Hacienda, pero debemos preguntarnos: ¿adónde estaba la institucionalidad del Ministerio? ¿Fue cómplice? ¿Se doblegó ante una posible presión política para maquillar el Presupuesto Nacional? ¿Fue negligente?

El Ministerio de Hacienda dice en Internet que los valores éticos que inspiran y soportan la gestión de los funcionarios de esa instituciónson: responsabilidad, transparencia, compromiso, eficiencia y honestidad. Los funcionarios del gobierno anterior deberían demostrarnos que actuaron bajo esos principios en la elaboración del Presupuesto Nacional del 2018. ¿Dónde estaban la viceministra de egresos, la Directora General de Presupuesto Público, el Tesorero Nacional y el Director General de Crédito Público?

Los funcionarios citados anteriormente le deben al país una explicación clara de su actuación en la elaboración del Presupuesto Nacional del presente año. La institucionalidad hacendaria del país descansó en ellos y si hay dudas deberían dar las explicaciones para recobrar la credibilidad.

También debemos preguntarnos: ¿por qué la Contraloría General de la República no detectó la subestimación de las partidas presupuestarias para el pago de la deuda pública? Esperamos una explicación de la señora Contralora.

Finalmente, esperamos que los órganos competentes realicen una investigación clara de los hechos sucedidos y de la actuación de los funcionarios involucrados. La Asamblea Legislativa debería sentar las responsabilidades políticas del caso y la Contraloría General de la República debe realizar una investigación para sentar las responsabilidades y revisar los procedimientos presupuestarios del Ministerio de Hacienda para prevenir la repetición de los problemas señalados.