Por: Eduardo Kopper.   8 marzo

Ya hay más de 100.000 paneles solares instalados en nuestro país. Es decir, contamos con evidencia suficiente para demostrar que gracias a las nuevas tecnologías y su bajo costo la energía solar es mucho más barata.

Además, se produce donde se consume y no afecta el ambiente, no tiene partes móviles y su instalación es fácil y modular.

Curiosamente, en Costa Rica optamos por limitar el uso del Sol.

La regulación actual señala que la capacidad máxima de los sistemas de generación conectados a un circuito no puede exceder el 15% de la demanda.

Al día de hoy hay ya 12 circuitos en el país topados y muchos más pronto a cerrarse. Esto quiere decir que quienes instalan paneles obtendrán primero los beneficios y ventajas de la energía solar, mientras que los que lleguen tarde a ese circuito no tendrán más que seguir pagando cada vez más por la electricidad que consumen.

Más aún, la normativa actual plantea que si un autogenerador inyecta en la red la energía que produce pero no consumió, solo podrá recuperar el equivalente al 49% de su consumo total.

Favorecer a unos cuantos

De modo que una casa que solo consuma electricidad de noche podrá tomar del Sol solo la mitad de su necesidad energética.

“No estamos permitiendo el avance tecnológico y no estamos democratizando la energía por defender el statu quo”.

Por el contrario, una oficina que opere durante el día podrá tomar la totalidad de su energía del Sol.

Ambas limitantes se implementaron bajo el argumento de que la energía solar es intermitente y, por ende, podría distorsionar la red eléctrica.

Tanto en Alemania como en California, Estados Unidos, ya se demostró que tal argumento deja de ser cierto al incorporar baterías a la red. El precio de las baterías continua disminuyendo y su tecnología mejorando, por lo que en el muy corto plazo no habrá argumento en contra del Sol.

Pareciera ser que nuestra actitud hacia estas nuevas y mejores energías no son consecuentes con la meta país de descarbonización. Antes de cambiar para mejor, preferimos favorecer a solo unos y no a todos.

No estamos permitiendo el avance tecnológico y no estamos democratizando la energía por defender el statu quo.