Por: Miguel Lopez A.   6 febrero
El fenómeno de la pandemia, no solamente ha aligerado la muy mencionada transformación digital, sino que también ha impactado al talento humano en las organizaciones. Foto: Shutterstock.
El fenómeno de la pandemia, no solamente ha aligerado la muy mencionada transformación digital, sino que también ha impactado al talento humano en las organizaciones. Foto: Shutterstock.

Según análisis del mercado laboral de la firma global Mercer del 2020, 1 de cada 3 empleados se mostraban preocupados por su estabilidad laboral, antes de la crisis sanitaria del COVID-19.

Nos vemos entonces ante retos eminentes en el corto plazo por parte de las empresas. El fenómeno de la pandemia, no solamente ha aligerado la muy mencionada transformación digital, sino que también ha impactado al talento humano en las organizaciones.

¿Cuáles son esos factores altamente críticos que estamos viendo desde el lado empresarial? En nuestra experiencia son tres a conocer:

  1. La supervisión del personal que labora desde casa y en relación con las metas de la organización. Si en el entorno de la oficina, las relaciones entre los colaboradores contenían elementos críticos en diferencias generacionales y de pensamiento, en estos momentos la virtualidad está provocando mayores niveles de confusión. Sobre sus colaboradores, es hoy muy común escuchar decir a un gerente general: “no entienden de la importancia de estar atentos a los detalles”; “no encontramos un lenguaje común sobre el cual podamos caminar mejor juntos”; “los objetivos de la empresa no están siendo alcanzados con facilidad por parte de varios equipos de trabajo.” El reto además se posa fuertemente en la personalidad del gerente de unidad de negocios, jefe o supervisor, que, si antes podía ejercer algo de presión ante los resultados en la presencialidad, hoy a distancia (virtual management), está teniendo más retos que enfrentar. Manejar un equipo de trabajo a distancia, no es algo con lo que se nace o se aprende en pocos días, es muy difícil de gestionar.
  2. La cultura de trabajo y clima laboral en las empresas se “tambalean” en decisiones poco acertadas y en vista de que nadie tiene previa experiencia en los cambios y resultados que esta pandemia nos está dejando. Premios como el mejor lugar de trabajo, como así también, más y mejores beneficios para los colaboradores, están siendo altamente utilizados por las empresas para retener el talento y evitar “fugas” por la confusión existente. Entonces, la construcción de equipos de trabajo de alta excelencia no reside tanto en el reclutamiento, sino que pasa por mantener, educar y comprender mucho mejor a quienes han venido laborando en la empresa. Vemos además como la capacitación y entrenamientos para mejorar y cambiar las competencias y conductas (upskill/reskill) aumentan su demanda. Áreas hoy muy sensibles como la comunicación, proactividad, resiliencia, delegación, inteligencia emocional y productividad se han disparado en razón de buscar estar mejor preparados.
  3. La gran pregunta de las empresas y sus ejecutivos, o quienes deben tomar las decisiones, descansa en entender y accionar lo necesario, pero siempre en relación con el corto plazo. Hay que ir tras los resultados y la toma de decisiones, medidas extremas, el manejo de crisis por medio de comités especiales y medidas de auxilio pretenden equipar a la organización en su continuidad en el mercado. También se trata de tener planes de contingencia y salir robustecidos cuando las cosas vuelvan a su cauce más normal.
Impacto a los colaboradores

Del lado de los colaboradores el panorama no es menos difícil. Las personas, muchas de ellas buscando cambiar de empleo y en lugares de trabajo virtuales, muchas veces sin las comodidades necesarias para una buena gestión, se enfrentan a retos inminentes, nunca vistos y de carácter, inclusive, más emocional y hasta físicos, espirituales. Los tres factores más visibles son:

  1. En un reciente reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se destaca que a nivel mundial las empresas están enfrentando altos costos en la salud de sus colaboradores de alrededor de $1 billón de dólares anuales, la razón: padecimientos como la depresión, ansiedad y los altos niveles de estrés. Los individuos, quizá en tasas récord, no están logrando estabilizar su salud personal, cayendo más fácilmente en enfermedades como las mencionadas, además de ataques de pánico, alergias, mal de insomnio e irritabilidad entre otras, produciendo así, una baja considerable en la productividad, tanto personal como empresarial. Toman mucho auge en esta época prácticas antes poco comunes como la meditación, el yoga, los retiros espirituales y el “mindfulness” que ayudan a sanar el cuerpo y la mente. Estas prácticas hoy ayudan a grupos de empleados en su individualidad y para salir adelante ante esta crisis.
  2. Inestabilidad laboral e ímpetus de cambio. Hemos visualizado una tendencia de muchos profesionales al cambio de empleo. Las condiciones difíciles de la pandemia han sacado a la superficie otros retos empresariales, aunados a la personalidad de algunos líderes que no parecen entender como poder manejar mejor a sus equipos de trabajo. Hoy es muy común escuchar a profesionales decir: “se han ido colegas y el trabajo me lo delegaron, estamos sobrecargados”; “tenemos mucha presión por los resultados, pero nuestros clientes habituales han cerrado o no tienen presupuesto”; “en mi casa es más difícil trabajar, no puedo dividir lo personal con lo laboral”. Estas circunstancias activan en las personas un deseo de cambio inmediato, sin mucho análisis de hacia dónde irán, pero con prisa por salir de sus actuales empleadores.
  3. Cargas de trabajo más pesadas, metas que no fueron alcanzadas en el pasado, pero ahora son imprescindibles lograrlas, van aumentando la presión sobre las espaldas de los colaboradores. Hoy vemos contratos laborales con diferentes alcances, bajo la legalidad, pero con menos beneficios inmediatos. Se están demandando nuevas competencias que no es fácil para todos. Urge trabajar a como sea y en lo que sea, se escucha repetidamente. Y ese “trabajo desde casa” no es para todo el mundo, con temas por resolver en la conectividad y velocidad de Internet, sillas para laborar cómodas, escritorios y pantallas que respalden una mejor gestión. A inicios de la pandemia, encuestas realizadas en varios países dejaban ver una tendencia clara, donde 8 de 10 empleados preferían trabajar 100% desde sus casas. Hoy esa misma población desea espacios para socializar, visitar clientes y desarrollar más actividades cara a cara.

Estas circunstancias evidencian lo que vivimos hoy, donde los dos aspectos, organizacionales y personales, entran a jugar un partido en condiciones inusuales. Mientras que las metas de las empresas nunca serán menores y el ritmo de crecimiento se hace imprescindible para la subsistencia, también el ánimo, las emociones y las presiones en las personas entran en juego.

Posibles soluciones

Algunas posibles soluciones ante este escenario y que pueden implementarse son:

  1. Siempre dar prioridad a las condiciones de salud de los empleados. Atenderlos y escucharlos en esta área y al mismo tiempo a sus familiares directos y con quienes conviven. Asegurarse de que sigan los protocolos para evitar enfermedades o accidentes durante estos meses.
  2. Claridad desde la gerencia en las responsabilidades de cada empleado, armar agendas, seguimientos a planes de trabajo. Se debe promover una figura, no de “comando y control”, pero sí de escucha activa y mayor entendimiento. El factor confianza debe ser elevado a su máxima expresión.
  3. Aumentar los niveles, no solamente en la comunicación entre jefe y subordinado, sino también entre compañeros de la unidad de negocio. Fortalecer la idea de que todos dependemos de nosotros mismos en búsqueda de un objetivo común. Se deben promover llamadas de índole personal y en grupo por medio de la virtualidad.
  4. Realizar actividades en conjunto más allá de las fronteras del trabajo por el que fueron contratados. Tarde de vinos, happy hour, yoga virtual, conversaciones sobre temas diferentes al trabajo para acercar a las personas a su “yo” interno son algunas actividades que siempre (siempre) agradecen los colaboradores.
  5. Instaurar la costumbre de tener conversaciones más de carácter personal para conocer el ángulo de opiniones desde lo personal. Es muy importante que reconozcamos que muchas personas no tienen facilidad de comunicar sus sentimientos en círculos laborales. Lograr este cometido trae siempre buenos resultados.
  6. Inspirar una visión compartida del negocio, a partir de nuestra realidad actual es hoy competencia vital en los líderes empresariales. Es un trabajo en equipo con un fin común: salir adelante.