Un gráfico elaborado por Alejandro Urbina, con datos del Financial Times y apoyo de Claude, muestra la posición de Costa Rica en términos de eficiencia de su sistema de salud frente a otras naciones. El análisis relaciona la inversión per cápita en salud con la esperanza de vida de la población.
Los datos evidencian un contraste significativo. Mientras Estados Unidos destina $14.885 por persona a la salud y registra una esperanza de vida cercana a 79 años, Costa Rica invierte $1.977 y alcanza los 81 años. Incluso Alemania, con una esperanza de vida similar a la nuestra, destina $9.365 por habitante (salud, junto con educación, ostentan un muy alto rendimiento, para los que ven todo como una transacción).
Costa Rica ha logrado indicadores de salud destacados pese a las dificultades y decisiones políticas que han afectado al sistema. Sin embargo, estos resultados no pueden sostenerse si el modelo continúa siendo desfinanciado, si unas partes incumplen las cuotas que les corresponden dentro del esquema tripartito de financiamiento.
El país cuenta con profesionales de la salud altamente calificados, médicos y enfermeras son reconocidos incluso fuera de las fronteras. Ellos no son el problema, por el contrario, buena parte de los resultados que todavía distinguen a Costa Rica internacionalmente son producto de su trabajo.
La pregunta es cuánto más podría avanzar el país si las instituciones públicas funcionaran de manera coordinada y eficiente. Si el Ministerio de Hacienda cumpliera sus obligaciones con la Caja y combatiera eficazmente la evasión y el incumplimiento de las obligaciones patronales, por ejemplo. Una mejor gestión tributaria permitiría fortalecer los Ebais y hospitales y su acceso a equipos y recursos adecuados, pero también atender otras necesidades esenciales como carreteras, escuelas, agua potable y conectividad para todos, y mucho más.

El sistema democrático delega mediante el voto en quien ocupa la Presidencia de la República la conducción del Poder Ejecutivo. Esa es su cancha de trabajo y su responsabilidad: dirigir los ministerios y las instituciones bajo su competencia para mejorar las condiciones de vida de la población. Otras canchas también requieren mejoras, pero no corresponden a las atribuciones presidenciales.
La tarea del Ejecutivo es crítica y compleja, requiere para empezar de un plan estratégico, integral y transparente, con metas concretas, medibles y verificables, así como evaluaciones periódicas que permitan corregir el rumbo oportunamente. A 100 días de iniciada una nueva administración, sería razonable esperar, al menos, una hoja de ruta clara y confiable.
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Leda Muñoz es catedrática de la Universidad de Costa Rica, exvicerrectora de Acción Social, investigadora en nutrición y desarrollo infantil; coordinadora del Informe Estado de la Nación y exdirectora de la Fundación Omar Dengo. Ph.D. en nutrición infantil y epidemiología.
