Por: Constantino Urcuyo.   8 abril, 2017
El Papa demuestra en su tratado su carácter técnico y científico.
El Papa demuestra en su tratado su carácter técnico y científico.

En la encíclica papal Laudato Sí –Alabado Seas– el papa Francisco hace un llamado claro y sustentado a desarrollar una ecología integral humanista que implica el cuido del planeta Tierra y la solidaridad real entre los seres humanos para una convivencia más justa y sostenible.

Me impresionó la eficacia de su mensaje que es la vez importante y actual sin dejar de ser sencillo y accesible.

El Papa demuestra en su tratado su carácter técnico y científico –recordemos que es técnico en Química– y su comprensión de la Teología que lo respalda, pues sin abandonar los hechos reales en términos ambientales y sociales, los refiere con gran fluidez a la Escritura sin ser dogmático.

Dice el Papa: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar (…) Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”.

Queda claro también el aprecio del Papa por la visión y mensajes de San Francisco de Asís, muchas veces llamado el primer ambientalista de la Era Cristiana.

Dice el Papa: “Francisco de Asís nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos (…) Francisco de Asís es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad”.

No acostumbro tratar temas religiosos, pero en esta Semana Santa y para el resto del año y, ¿por qué no?, de nuestras vidas, debemos tratar de vivir una “existencia Laudato Sí ”, no necesariamente religiosa, pero sí solidaria y responsable ante la humanidad, la sociedad y el planeta.