A propósito del artículo “El fin de los vuelos baratos en Costa Rica: Volaris cede ante la carga fiscal y los operadores tradicionales”, publicado por El Financiero, resulta necesario hacer algunas aclaraciones.
La salida o ajuste de rutas por parte de una aerolínea responde a una combinación de factores operativos, comerciales y estratégicos. Atribuirla exclusivamente a la estructura fiscal de Costa Rica no solo simplifica en exceso el análisis, sino que además omite evidencia relevante.
Conviene partir de los datos.
El informe de julio del 2003 del Banco Mundial, sobre la integración de los servicios aéreos en América Central es claro: Costa Rica no se encuentra entre los países con mayores costos aeroportuarios. Por el contrario, aeropuertos como San José y Liberia se ubican por debajo del promedio regional, mientras que otros en Centroamérica presentan niveles significativamente más altos.
Cuando se analizan los cargos que enfrentan las aerolíneas (tasas de aterrizaje, uso de infraestructura y operación), Costa Rica forma parte del grupo con menores costos totales en la región. Este es un elemento central para cualquier modelo de negocio, incluido el de bajo costo.
Adicionalmente, el componente impositivo sobre la tarifa aérea en Costa Rica se ubica en torno al 5%, uno de los más bajos de la región, frente a países donde alcanza hasta un 18%.

Es decir, no estamos ante un caso atípico de alta carga fiscal en el contexto regional.
Dicho esto, hay un punto en el que sí existe coincidencia técnica: volar dentro de Centroamérica sigue siendo caro. Pero este no es un fenómeno exclusivo de Costa Rica, sino una condición estructural del sistema regional, donde la suma de impuestos, tasas y cargos puede representar entre un 30% y un 70% del precio final del boleto.
Ahí está el verdadero desafío.
El modelo low cost requiere escala, alta rotación y mercados con suficiente volumen de pasajeros. En rutas cortas intrarregionales, ese volumen ha sido históricamente limitado, por razones que van más allá de un solo país: tamaño de mercado, fragmentación de la demanda, costos operativos y marcos regulatorios diversos.
En paralelo, la estrategia de conectividad de Costa Rica ha sido consistente: fortalecer mercados de alto impacto turístico, como Norteamérica y Europa, que hoy muestran crecimiento sostenido y aportan la mayor proporción de visitantes por la vía aérea.
La conectividad intrarregional es relevante, pero representa una fracción menor dentro del total.
---
El autor es Ministro de Turismo de Costa Rica.