Por: Javier Rodríguez A..   16 marzo, 2018

​Por primera vez en la historia de nuestro país, el ente nacional de normalización, el Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (Inteco), pasará a ocupar uno de los 20 puestos que conforman el Consejo Directivo de la Organización Internacional de Normalización, ISO.

Esto nos dará un protagonismo directo e inmediato en los grandes cambios que promueve esta organización a nivel mundial para asegurar políticas de calidad en productos, procesos y servicios que generen un impacto directo en la calidad de vida de las personas.

En una votación en la que Costa Rica tuvo cinco países contrincantes de Europa, África y el Caribe, los 162 países miembros eligieron a Inteco, representada por su director ejecutivo, Mauricio Céspedes.

Lo anterior es fiel reflejo del reconocimiento internacional que ha logrado nuestro país en temas de normalización.

"Hemos visto cómo la calidad se convierte, cada vez más, en una exigencia mundial de cara a la globalización, la cual ha desencadenado en un inmenso intercambio de productos y servicios".

Es claro que esta designación representa para Inteco y para el país una oportunidad única para seguir creciendo a nivel de conocimiento e imagen y aportando al desarrollo nacional mediante el planteamiento y desarrollo de normas que garanticen una adecuada calidad y la excelencia en los procesos, servicios y productos, en respuesta a una creciente demanda por parte de los consumidores, los clientes y usuarios en general.

Al mismo tiempo, es importante considerar que, cuanto más fuerte sea el organismo de normalización de un país, más y mejores serán las oportunidades y herramientas que las diferentes partes interesadas pueden aprovechar.

Una serie de estudios realizados en Australia, EE. UU., Canadá, Alemania y el Reino Unido apuntan a una relación directa entre el uso de normas técnicas y el crecimiento económico, la productividad laboral y la capacidad de exportar.

El próximo gobierno

De cara a un nuevo gobierno en Costa Rica, es importante instar a los candidatos a la Presidencia para que incorporen, dentro de sus programas de trabajo, iniciativas concretas que estimulen una política nacional de calidad, a fin de promoverla como una herramienta clave de la gestión pública, así como un mecanismo fundamental para asegurar la transparencia, la eficiencia y la mejora de la competitividad en cualquier proceso o circunstancia.

Hemos visto cómo la calidad se convierte, cada vez más, en una exigencia mundial de cara a la globalización, la cual ha desencadenado en un inmenso intercambio de productos y servicios.

No obstante, los aspectos de la calidad deben ahora ser transformados de percepciones subjetivas a criterios mundiales negociables y susceptibles de mercadeo, que luego son convertidos, por organizaciones internacionales y regionales de normalización, metrología o acreditación en normas capaces de lograr consenso.

Mientras el comercio internacional fue limitado y los fabricantes y proveedores pertenecían a una misma zona económica, no existió aliciente para armonizar normas y unidades de medición.

Actualmente, son cada vez más visibles los impactos del crecimiento continuado del comercio global y muchas empresas e industrias tienen ahora estructuras de organización que cruzan fronteras nacionales y regionales.

Esto ha llevado a la formación de sistemas económicos en una escala verdaderamente global; hoy en día, el proceso de desarrollo económico no puede aislarse de esos sistemas globales.

Durante su trayectoria de poco más de 30 años, Inteco ha logrado consolidar una amplia variedad de Normas y Certificaciones en diversos campos de acción, que se convierten en herramientas fundamentales para asegurar la calidad y llevar al país hacia un mayor desarrollo, en concordancia con los estándares de excelencia que, cada vez más, demandan los consumidores, clientes y usuarios.

La designación de un representante de Inteco dentro del Consejo Consultivo de la ISO nos debe llevar a la reflexión y a la valoración de lo que esto significa, para que más allá del orgullo que podamos sentir como costarricenses, aprovechemos esta extraordinaria oportunidad y nos unamos empresas, Estado, instituciones, consumidores y clientes en la búsqueda de cultura nacional, en donde la calidad juegue realmente un papel protagónico e infaltable.