Por: José Rafael Brenes.   28 mayo

El mayor aprendizaje que nos ha dejado esta pandemia en Costa Rica es que tomar medidas tempranas de prevención reduce sustancialmente las posibilidades de una crisis.

Los inversionistas institucionales, como es el caso de las Operadoras de pensiones que gestionan nuestros fondos para el retiro, han podido beneficiarse de un ajuste ordenado en el mercado secundario, gracias a la reforma a la ley que permite la participación del Banco Central (BCCR) en esa plaza.

El pasado abril la junta directiva del ente emisor acordó que pueden adquirir ciertos bonos del Ministerio de Hacienda, en el mercado secundario de la Bolsa Nacional de Valores, por un monto máximo de ¢250.000 millones.

Esta medida reduce el riesgo de que se presenten problemas de liquidez, ante la posibilidad de que una cantidad importante de costarricenses, tengan que recurrir al mismo tiempo a retirar su Fondo de Capitalización Laboral (FCL) y eventualmente los fondos del Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP).

En términos simples, un incremento en la solicitud de dinero del FCL por parte de los costarricenses afectados económicamente por la pandemia, provoca un aumento en la venta de los títulos valores en los que las Operadoras de pensiones tienen invertidos los ahorros.

El precio de venta de esos títulos se determina en el mercado bursátil, pero al haber mucha oferta y poca demanda, los títulos se venderían por debajo de su valor y las pérdidas las asumiríamos todos los trabajadores cotizantes.

Promover liquidez

La participación del BCCR, le permite intervenir para que los precios de esos títulos se acomoden de forma ordenada. Esta facultad, sujeta a los debidos controles orgánicos, políticos y de la sociedad civil, no es algo novedoso puesto que la usan los bancos centrales en la mayoría de países, pero si representa un instrumento moderno de política monetaria, especialmente ahora que somos parte de la OCDE.

El hecho de que sean ciertos títulos constituye en sí mismo un mecanismo de control. Otros organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomiendan esta medida ya que promueve la liquidez y apoya el adecuado funcionamiento del sistema de pagos.

Para el mercado secundario ha sido positivo, ya que el objetivo de preservar la estabilidad del sistema financiero costarricense y el ajuste ordenado de precios de los títulos se está cumpliendo. En la coyuntura actual, es poco probable que el Banco Central, que ha trabajado fuertemente en el fortalecimiento de su credibilidad, quiera sacrificarla abusando de la medida.

“La BNV ha generado más reportes y promovido que la información fluya de una manera más ágil”.

Desde la BNV también estamos tomando medidas para evitar que esta situación extraordinaria pueda alterar el funcionamiento del mercado.

Aseguramos los estándares de operación, con muchas facilidades tecnológicas para permitirle a los Puestos de Bolsa atender sus operaciones de forma remota. Pronto lanzaremos una figura de negociación más flexible y que permite una mejor gestión de riesgo, denominada Reportos en cuenta, la cual genera operaciones sobre un portafolio de garantías.

Adicionalmente, estamos proponiendo varios cambios en las reglas de negocio y nos hemos acercado a la Superintendencia General de Valores y a los diferentes participantes del mercado, generando más reportería y promoviendo que la información fluya de una manera más ágil.

Para la economía de nuestro país, es vital tener un mercado de capitales estable y que funcione en condiciones adecuadas, no solo por el soporte que ofrece a la gestión de las finanzas públicas, sino también como catalizador de fondos para reactivar la economía.