Por: Constantino Urcuyo.   21 diciembre, 2018

La migración centroamericana ha causado problemas en la relación de Estados Unidos con la región y con México.

El presidente Trump insiste en su esfuerzo por construir un muro y endurecer la política migratoria, a la vez que tiene fricciones con los mexicanos al exigirles control sobre los flujos migratorios y hasta recepción indefinida de los migrantes en espera del asilo al otro lado de Tijuana.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México, ha planteado una manera inteligente de resolver el problema, con un plan de desarrollo para Centroamérica que con la creación de empleos, resultante del crecimiento económico, disuadiría a los centroamericanos de enrumbarse hacia el norte.

Según el nuevo presidente mexicano, con $30.000 millones se podría implementar esta idea y abordar así las causas que provocan las caravanas de migrantes hacia EE. UU.

Con ingenio

Sin muros, sin militarización y aumentando la ayuda al desarrollo, Washington podría enfrentar de una manera ingeniosa el problema. Esta idea viene acompañada de la sugerencia de solicitar contribuciones a China para este proyecto, lo que parece poco realista en momentos en que la confrontación entre ambas potencias sube de nivel.

Sin embargo, un fondo internacional, con la colaboración de la Unión Europea, EE. UU. y los chinos, podría ser una ruta más práctica y menos irritante.

La mejor manera de enfrentar esta cuestión va más allá de excluir y controlar, se trata de incluir en el proceso económico a la gente y no dejarla atrás, sumida en la desesperación que la obliga a enfrentar graves peligros en una larga travesía en busca del american dream.

Bienvenida la iniciativa mexicana. Esperemos que Mr. Trump comprenda que la mejor salida es atender las causas y no empantanarse con los síntomas.