Opinión

No hay salvadores

Decir yo soy el pueblo y el pueblo soy yo, revela un profundo narcisismo y es un sacrilegio contra el credo democrático

La democracia es orfebrería, requiere de finos instrumentos y sensibilidad para construir con serenidad acuerdos posibles.








LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.