Por: Rodolfo Fuentes.   3 octubre

El 6 de marzo de este año se confirmó oficialmente el primer caso de la COVID-19 en Costa Rica y desde entonces el país se encuentra, al igual que el resto del planeta, luchando por responder a la pandemia y atender el impacto que está generando en el mundo.

Desde ese momento las empresas enfrentan situaciones tanto positivas como negativas: desde afectaciones e interrupciones a las cadenas de suministro, el caso de industrias completas atravesando el reto más grande en su existencia, hasta empresas que encontraron en la pandemia un impulso para alcanzar una nueva etapa de crecimiento y expansión.

Es en este escenario tan retador, pero también, lleno de nuevas oportunidades, donde las empresas están obligadas a acelerar sus procesos de transformación para recuperar y en muchos casos prosperar dentro de una nueva “normalidad”.

En el reciente estudio de Deloitte “Caminando hacia una nueva realidad en Centroamérica”, publicado en julio de este año, se analizan medidas de contención y se evidencia que la mayoría de las industrias están entre la fase de responder a la crisis y reaccionar a este primer “shock”, y comenzar a caminar hacia una estabilización y recuperación. Es ahí donde la innovación y la transformación digital son fundamentales.

La diferencia en el impacto de la pandemia entre industrias es abismal en algunos casos y no se trata de minimizar el hecho de que empresas completas se encuentran sumamente impactadas, pero es importante enfocarse en algunos puntos clave para la etapa que se aproxima de recuperación.

La pandemia tiene un final, el cambio que generó, llegó para quedarse.

El mundo no va regresar a donde se encontraba antes de la crisis, el aceleramiento del comercio electrónico, los cambios en la forma de trabajo, tanto físico como virtual, van a ser permanentes y es hora de formalizar estos cambios dentro de las empresas y empezar a fomentarlos.

Muchas de las medidas que se adoptaron en la etapa inicial de la crisis fueron temporales, en esta nueva fase debe analizarse cuáles van a ser permanentes y determinar si la tecnología utilizada actualmente para solventarlos es escalable y puede cumplir con el nuevo modelo de la empresa. La nueva arquitectura empresarial o “enterprise architecture” debe proporcionar la capacidad de evolucionar y no ser la continuación de un momento de crisis. Muchas organizaciones arrastran aplicaciones ineficientes por ciclos de vida completos, por no hacer esta determinación en el momento correcto.

El mundo no va regresar a donde se encontraba antes de la crisis, el aceleramiento del comercio electrónico, los cambios en la forma de trabajo, tanto físico como virtual, van a ser permanentes

La incertidumbre es la regla, ¿qué vamos a hacer al respecto?

Los modelos de planeación y predicción de los posibles resultados y comportamientos del mercado están teniendo problemas para reaccionar a un cambio tan grande en un plazo tan corto de tiempo. Las empresas atraviesan momentos sumamente complicados para estimar la demanda y por consiguiente planear su cadena de suministro. Esto genera un nivel de estrés muy grande en las empresas, es la respuesta natural de estar vivo en tiempo de crisis. La reacción de las empresas en esta etapa de estabilización y preparación para la recuperación va depender mucho del análisis de la información en tiempo real para la determinación de acciones.

El uso de big data y analytics para responder a estas preguntas toma un sentido todavía más importante para reaccionar en un ambiente que no va ser lineal como se está observando en estos momentos en muchos países donde las necesidades de los consumidores cambian en tiempos muy cortos y se experimentan grandes variaciones en las necesidades y expectativas de los clientes.

Hay que re-imaginar todo

Es el momento de hacer una pausa, una decisión difícil en medio del momento actual en muchos casos con las limitaciones existentes a nivel de recursos.

Es el momento de hacer una pausa, una decisión difícil en medio del momento actual en muchos casos con las limitaciones existentes a nivel de recursos.

Sin embargo, es un momento clave para regresar a la mesa de dibujo y crear el diseño del nuevo modelo de negocio para operar en un mundo radicalmente diferente. En muchos casos, esto implica dejar atrás formas de pensar que, hasta hace poco, eran sólidas fórmulas para el éxito.

Un ejemplo de esta manera de re-imaginar, son las alianzas no tradicionales, son empresas que buscan generar nuevos esquemas de trabajo con socios estratégicos en tecnología para coinvertir en el desarrollo de nuevas aplicaciones que cubren una necesidad de la empresa. Estas alianzas pueden llegar a convertirse en activos empresariales, en sí mismos, manteniendo el impulso de la innovación, inclusive, en momentos en que se experimenta una disminución en el presupuesto para inversión y capital de trabajo.

La resiliencia no es una palabra de moda, es una forma de acelerar la transformación.

La pandemia llegó a las empresas a destruir todos los paradigmas de por qué no se logra avanzar de una manera más rápida en la transformación digital; dejó de ser un tema de preparación y análisis para pasar a un tema de ejecución y sobrevivencia.

Muchos de los cambios se están generando en cronogramas acelerados que, hasta hace pocos meses, eran impensables o considerados de alto riesgo para ejecutarlos. Las empresas que logren adoptar esta mentalidad como parte de su cultura estarán en una mejor posición que sus competidores para transformarse y evolucionar, en muchas industrias la adopción de los servicios en la nube o cloud services era un tema de análisis, ahora se considera parte del ecosistema dentro del cual cualquier empresa grande o pequeña tiene que interactuar.

Las grandes crisis en la humanidad generan cambios estructurales enormes, en 1918 durante la pandemia de la influenza cuando al mismo tiempo la primera guerra mundial estaba tomando lugar, los descubrimientos y avances en las ciencias de salud lograron construir las bases que permiten hoy enfrentar otro virus que amenaza al mundo. Es el momento a nivel empresarial para construir esos cimientos que van a facilitar la transformación y el avance de las empresas, hacia una nueva realidad y generar un cambio transformacional que las ayude a prosperar.