Opinión

Si la IA piensa por nosotros, la democracia lo padecerá

En algún momento del siglo XVIII, la Ilustración zanjó una controvertida cuestión que llevaba siglos sin responderse: ¿de dónde proviene el conocimiento? Durante milenios, muchos habían señalado a Dios. Sin embargo, la Edad Moderna temprana trajo consigo un nuevo consenso: el conocimiento proviene de científicos humanos que trabajan en la frontera de lo conocido, valiéndose de la observación, las matemáticas, la experimentación y la lógica.

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