Por: Roberto Artavia.   8 marzo

Este gobierno se ha caracterizado por una nueva forma de hacer política.

Desde el gabinete mixto que el presidente Carlos Alvarado convocó, hasta jefes de fracción dispuestos a transparentar sus intenciones y los procesos por medio de los cuales avanzan proyectos en la Asamblea Legislativa, la verdad es que se ha sentido un cambio importante que permite avanzar proyectos que el país necesita. Es como si de repente los políticos hubieran entendido que los elegiremos por sus acciones y no por sus discursos.

Por ahí rondan dos acuerdos nacionales, uno entre los nueve partidos políticos de la anterior legislatura y otro entre Alvarado y Rodolfo Piza que dio pie al gabinete de unidad nacional. De repente, estar de acuerdo para bien del país ha vuelto a ser válido y valioso para todos. Se dan pasos concretos para reconstruir la confianza entre grupos sociales y políticos.

Excelente propuesta

Dentro de todo esto, ¿no sería maravilloso pasar a una nueva estructura legislativa con 84 diputados seleccionados directamente por ciudadanos de distritos electorales bien definidos –la mitad– que vendrían a darnos mejor representatividad, una relación más directa y mayor rendición de cuentas; y también con diputados nacionales –la otra mitad–, elegidos de listas presentadas por los partidos, pero de diputados que serían retados cada día por los distritales y su relación con sus electores, y entonces no tendrían otro recurso que mejorar y transparentar su desempeño para mantenerse vigentes y atractivos para la siguiente elección?

Esto es solo parte de la excelente propuesta de reforma presentada por Poder Ciudadano Ya, un grupo de ciudadanos independientes que han dedicado años a estudiar la mejor manera de fortalecer nuestro proceso legislativo y que ahora constituye un proyecto de reforma ante nuestra actual asamblea.

Sigamos cambiando para bien. Reformemos la estructura legislativa y demos trámite expedito a los acuerdos políticos. La exigencia de los tiempos que vivimos lo demanda.