Las zonas francas han sido una de las principales plataformas de crecimiento, exportación y empleo formal de Costa Rica. Por eso, su menor dinamismo reciente debe entenderse como una advertencia y no como una anécdota estadística.
En junio, la producción del Régimen Especial creció 2,9% interanual, por debajo del ritmo del Régimen Definitivo. El resultado no permite concluir que haya un cambio permanente en la economía, pero sí coincide con un enfriamiento en actividades que han liderado la expansión reciente, como manufactura avanzada y algunos servicios empresariales.
También coincide con una mayor inquietud de las empresas por la apreciación del colón. Según un estudio de la Cámara de Industrias, 46,3% de las compañías de zona franca consultadas reportó haber suspendido planes de expansión o nueva inversión; la misma proporción indicó que no repuso vacantes originadas por renuncias o pensiones. Además, 23,1% señaló que ya había aplicado recortes de personal.
El tipo de cambio importa. Las empresas exportadoras y de servicios globales reciben buena parte de sus ingresos en dólares, pero enfrentan costos locales crecientes en colones. Una apreciación prolongada puede afectar márgenes, presupuestos y decisiones de inversión. Sin embargo, atribuir toda la desaceleración al dólar sería una simplificación. También pesan la energía, la infraestructura, los trámites, la disponibilidad de talento, la productividad y la competencia internacional por proyectos de mayor valor.
A esos retos se suma una transformación más profunda: la inteligencia artificial ya está alterando la relación entre inversión, productividad y empleo. Las multinacionales no solo comparan salarios o incentivos fiscales; también evalúan qué tareas pueden automatizar, dónde necesitan personal especializado y cuántos puestos de soporte, atención básica, procesamiento de datos o labores administrativas pueden sustituir o rediseñar con tecnología.
Costa Rica ya observa señales concretas. En 2026, el Gobierno autorizó a Align Technology a reducir de 4.992 a 2.500 trabajadores su compromiso mínimo de empleo bajo el régimen de zona franca; la empresa atribuyó el ajuste a una mayor productividad derivada de inteligencia artificial y automatización. En el caso de Amazon Support Services Costa Rica, se formalizó una reducción de 16.450 a 8.225 plazas en su compromiso mínimo de empleo, dentro de una reconfiguración asociada a la automatización de procesos operativos básicos.
No se trata de asumir que la IA destruirá inevitablemente el empleo. La tecnología también abre demanda por profesionales en datos, ciberseguridad, ingeniería, automatización, diseño de procesos, ciencias de la vida y desarrollo de software. A escala global, los empleadores anticipan tanto desplazamiento de ocupaciones como creación de nuevas funciones; el problema es que los nuevos puestos no siempre aparecen en el mismo lugar, al mismo tiempo ni para las mismas personas que pierden tareas automatizables.
La política de zonas francas debe adaptarse a esa realidad. Ya no basta con medir el éxito por la cantidad de plazas prometidas o anunciadas. Costa Rica debe priorizar inversión, complejidad tecnológica, productividad, capacitación, transferencia de conocimiento, investigación aplicada y encadenamientos con proveedores locales.
El país necesita conservar condiciones competitivas para empresas que exportan y generan divisas. Eso incluye discutir con seriedad el tipo de cambio, sin convertirlo en explicación única. Pero también implica asegurar energía confiable y competitiva, infraestructura funcional, reglas estables y respeto de los políticos a la institucionalidad, formación técnica acelerada y una estrategia nacional para desarrollar habilidades complementarias a la inteligencia artificial.
La próxima inversión no se decide cuando se anuncia. Se decide antes: cuando una empresa compara costos, talento, productividad, riesgo, capacidad tecnológica y posibilidad de crecer. Costa Rica debe procurar que, en esa comparación, siga siendo un país donde valga la pena invertir, producir, innovar y emplear.