Por: Ana Yancy Flores.   20 mayo
Foto con fines ilustrativos archivo La Nación.
Foto con fines ilustrativos archivo La Nación.

En tiempos modernos, las empresas familiares continúan siendo un importante motor de las economías. Incluso, muchas de las marcas reconocidas como Walmart y BMW provienen de este modelo.

El Índice Global de la Empresa Familiar, efectuado por el Centro para la Empresa Familiar de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, destaca que las empresas familiares constituyen entre 80% y 90% de las compañías de todo el mundo.

No obstante, tras cifras tan alentadoras, existe una realidad que ha calado con fuerza en este tipo de compañías. Esto es que la mayoría no están preparadas para el cambio, por lo que no está previsto que sobrevivan a la II y III generación, según información divulgada por International Family Enterprise Research Academy (IFERA), red de empresas familiares a nivel mundial.

Según IFERA, sin una estructura adecuada, la mayoría de estos negocios están destinados a morir. Es decir: 95,5% no llegarán a la tercera generación.

Esto se refleja especialmente en Latinoamérica, donde, por ejemplo, la compañía Bridgestone detectó ciertos patrones entre sus distribuidores que son empresas familiares y que operan en países como México, Colombia, Ecuador, Centroamérica y el Caribe.

Según la marca, de los datos extraídos entre este tipo de socios comerciales, del paso de la primera a la segunda generación únicamente sobreviven 12% de las empresas; mientras que de la segunda a la tercera sobreviven 6%.

“El principal problema es que no todas las empresas están preparadas para cuando se presenta un cambio en la empresa familiar, llámese un fallecimiento, un relevo o, incluso, unas vacaciones. No hay un plan de contingencia ante los cambios”, indica Genaro Jiménez Barragán, gerente de Trade Marketing para Bridgestone Latinoamérica Norte.

Acciones concretas

Si su caso es que tiene una empresa familiar, sea grande o pequeña, es importante que conozca más sobre este negocio, sobre los retos que afronta y cómo podría resolverlos.

Tomar precauciones les ayudará también a disminuir las probabilidades de roces y disputas familiares, otro de los aspectos que suelen presentarse en este tipo de proyectos, explica Bridgestone, quien desarrolló el programa Creando Valor Juntos, que tiene por objetivo brindar asesoría a este tipo de emprendimientos familiares.

Estos son algunos de los consejos que le serán de utilidad y que la marca descubrió que muchas compañías familiares no siempre aplican en sus negocios:

  1. La comunicación es la base. Al tratarse de empresas familiares, muchos dan por sentado que los parientes se entienden fácilmente entre sí. No obstante, recuerde que para cualquier empresa es necesario tener las herramientas y canales de comunicación adecuados, ya que finalmente se trata de una actividad comercial la que se desarrolla. En este sentido, busque generar diálogo y haga uso de canales de retroalimentación.
  2. Definir roles. Cada miembro de la familia debe tener un papel definido en la organización y conocer cuáles son sus responsabilidades. De lo contrario, se pueden presentar roces internos y malos entendidos. “No precisamente el hijo o el dueño deben ser el encargado de las responsabilidades financieras”, explica Jiménez.
  3. Conocimiento del negocio. No necesariamente el ser parte de la familia significa que se tengan los conocimientos más adecuados para manejar la empresa familiar. “Quienes integren la compañía deben conocer el negocio, el rol que desempeñan y estar debidamente capacitados para hacerlo”, dice Jiménez. En este sentido, considere invertir en la capacitación de los miembros de su familia.
  4. No es lo mismo “gobierno” que “dirección”. Cuando se habla de un “gobierno” en una empresa se refiere a los accionistas, a quienes toman las decisiones o guían sobre nuevas estrategias. La “dirección” está relacionada con el ejercicio y la operación de la empresa en sí. Una empresa necesita ambas partes y no necesariamente ambos cargos deben ser desempeñados por la misma persona. No obstante, tomando en cuenta la realidad de muchas pequeñas empresas donde una misma persona es la que se ocupa del quehacer de todo el negocio, al menos se debe tener total claridad de los roles que se está desempeñando y que cada uno demanda responsabilidades diferentes.