Por: Carlos Cordero.   13 junio
La saturación de datos y la disminución de las capacidades analíticas de las personas algunos de los riesgos de la abundancia tecnológica.
La saturación de datos y la disminución de las capacidades analíticas de las personas algunos de los riesgos de la abundancia tecnológica.

Usted tiene ahí su celular último modelo y la tableta, la computadora, la consola de videojuegos, el televisor inteligente y el automóvil con aplicaciones de última milla.

Compra en línea, ve películas y documentales en Netflix, escucha música a través de canales streaming, ve los partidos del Mundial en su celular.

Y se entera de lo que ocurre en el mundo y en el inframundo a través de los medios digitales y de las redes sociales.

¿Es feliz?

Pew Internet Research, un centro de investigación especializado de Estados Unidos, preguntó a varios expertos si la vida digital será perjudicial o no para la salud, la aptitud mental y la felicidad de las personas.

Un tercio de los especialistas cree que será perjudicial y la mayoría considera que hay soluciones. Los usuarios dicen que la tecnología es algo bueno.

¿Cuáles son los pro?

La tecnología es más beneficiosa que perjudicial en mantener conectadas a las personas, en facilitar las compras, transacciones y trámites en línea, y para el avance de la medicina y la atención en centros de salud.

La vida digital también empodera a las personas con más información de lo que ocurre, pese a las noticias falsas y a que se acepta sólo la información que refuerza las creencias que la persona tiene.

Y, por supuesto, hay un mejoramiento de la calidad de vida.

La sobrecarga de información también tendrá un impacto negativo, aumentando la ansiedad, el estrés, la depresión, la inactividad y el insomnio tanto como las habilidades de interactuar cara a cara.
La sobrecarga de información también tendrá un impacto negativo, aumentando la ansiedad, el estrés, la depresión, la inactividad y el insomnio tanto como las habilidades de interactuar cara a cara.

¿Cuáles son los peros?

Los expertos alertan sobre la disminución de las capacidades para pensar, analizar, enfocarse, ser creativos, reflexionar y tener resiliencia mental, entendida como la capacidad para adaptarnos a los cambios.

Otros peligros que no deben desestimarse son la digital adicción, el aumento de las armas emocionales (miedo, indignación) para influir en las opiniones, crear divisiones y generar desconfianza.

La sobrecarga de información también tendrá un impacto negativo, aumentando la ansiedad, el estrés, la depresión, la inactividad y el insomnio tanto como las habilidades de interactuar cara a cara.

Los desafíos incluyen la seguridad y privacidad de los usuarios, la transformación del empleo y los riesgos para la democracia.

¿Remedios?

Aparte de la educación de la población y la reconfiguración de las herramientas tecnológicas, es necesaria mayor regulación para crear estándares, guías, códigos y reglas de apropiación y uso saludable de la tecnología.

En especial, las personas deberán aprender a adaptarse paulatinamente a los cambios provocados por la tecnología. El problema que enfrentamos es que esos cambios vienen a velocidades y ritmos que rebasan cualquier ritmo de ajuste gradual.