Tecnología

Educación para un mundo mejor

Columna Conectados

En general, no hay quejas entre los empleadores sobre las competencias técnicas de los graduados en el país. Sin embargo, sí hay preocupación por la falta de habilidades blandas para el trabajo y para la vida en comunidad. Esto, quizás, porque el sistema educativo se ha enfocado mayoritariamente en el “aprender acerca de” en lugar de “aprender a ser, estar y convivir”.

Estos vacíos son evidentes en la sociedad actual. Responden a debilidades de formación en las universidades, los colegios y las escuelas. También hay una responsabilidad ineludible de los hogares. Sin embargo, ya existen metodologías formales y procesos sistemáticos para la formación en este tipo de habilidades, que se deberían estar implementando a lo largo del sistema educativo.

Al igual que se estudia matemáticas, ciencias o estudios sociales, se debería estar formando en liderazgo, comunicación asertiva, manejo del tiempo, selección de información, trabajo en equipo, cultura general, resolución de conflictos, negociación, pensamiento crítico y creatividad.

Se debería profundizar en la formación de hábitos como autocontrol, persistencia, escucha, paciencia, adaptación, flexibilidad, resiliencia y tolerancia cultural. Se debe preparar para el manejo del éxito y también del fracaso.

Las nuevas tecnologías hacen más eficiente el “aprender acerca de”, dejando más tiempo para las relaciones interpersonales en espacios presenciales, que es donde mejor se adquieren estas habilidades. Hay que dar más tiempo, dentro de la educación formal, para el compartir y convivir. A la vez, se deben limitar las distracciones, dependencia y uso excesivo de los aparatos tecnológicos.

Para los docentes, este es un llamado a reflexionar sobre el alcance de su labor, e incluir estas habilidades en sus procesos formativos. Para los padres de familia, este es un llamado a ser buen ejemplo y, en segundo lugar, a seleccionar con más cuidado los centros educativos para sus hijos. Los ciudadanos debemos demandar con más vehemencia la integralidad en el sistema educativo.

Por último, los estudiantes deberían ser más exigentes sobre la calidad de la educación que están recibiendo, entendiendo que buenas notas no significan poseer las capacidades y habilidades necesarias para el trabajo y la vida en sociedad.

Hasta ahora, se ha educado para un mundo más productivo y competitivo. Sin embargo, deberíamos educar para mundo mejor. Aspirar a que los estudiantes sean capaces de transformar conocimientos en sabiduría.

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