Por: Pascal Rohner.   29 septiembre, 2018

No hay duda. Estamos viviendo en un mundo en movimiento rápido. Los avances tecnológicos y sobre todo el auge de internet y la telefonía móvil han creado una nueva cultura digital que ha cambiado la forma en que interactuamos, consumimos y hacemos negocios.

Por ejemplo, hace una generación, un consumidor típicamente visitaba grandes almacenes o centros comerciales para satisfacer todas sus necesidades de compra. Indudablemente pagaba en efectivo.

La llegada de computadoras personales a los hogares y el lanzamiento de compañías como Amazon, Alibaba y eBay en la década de los 90’s familiarizaron a los consumidores con el nuevo concepto de comprar en línea.

Este cambio revolucionó varias industrias tradicionales. Comercios que no se han adaptado a la era del internet están amenazados.

La tendencia hacia compras en línea tiene mucho más que recorrer. Sobre todo, la masificación de los teléfonos inteligentes en la última década ha permitido a los consumidores incursionar en el comercio en cualquier momento y lugar.

La generación que más ilustra esta tendencia es la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2009), que viene directamente después de la más conocida generación de los Millennials (nacidos entre 1980 y 1994).

Los Millennials están muy enfocados en hacer compras en línea y en el uso de los teléfonos inteligentes, pero estas características están todavía mucho más marcadas en la Generación Z que es digital por naturaleza. Nunca han vivido sin Google, Apple, Facebook y Amazon.

Son genios de los móviles.

Según una encuesta de Bank of America, el 28% de la Gen Z sacrificaría amigos y dinero para poder mantener su teléfono móvil. Para ellos es esencial hacer todo tipo de transacciones financieras y compras a través de sus teléfonos móviles.

Su mentalidad es ver algo y comprar inmediatamente. Como usuarios de Snapchat e Instagram, su capacidad de atención es de solo unos segundos.

Obviamente, la cultura digital no solo está transformando la forma de consumir, sino también la manera en cómo se hacen los pagos.

La generación Z probablemente será la primera generación que reemplazará completamente la billetera de cuero por la billetera móvil. Gen Z inspira otras generaciones.

Según una encuesta de Accenture, el 64% de los consumidores estadounidenses planean usar su billetera móvil para toda ocasión a partir del 2020. Ejemplos son Apple Pay, Visa Checkout, Amazon Pay, Google Pay y PayPal.

La consecuencia es que la tendencia de usar menos efectivo y más pagos digitales va a acelerar todavía más en los próximos años.

Un estudio de Goldman Sachs indica que los volúmenes de comisiones por pagos en línea llegarán a 200’000 millones de dólares en 2026, un crecimiento de 9.2% anual. Esto incluye el comercio digital, servicios online como agencias de viajes y transacciones de negocio a negocio (B2B).

La industria de pagos digitales no solo está crecimiento, sino se está transformando con una tendencia hacia soluciones más integrales creando nuevos ecosistemas de pagos.

El modelo tradicional es muy fragmentado con diferentes actores en la cadena de valor, como los comerciantes, adquiridores de comerciantes, procesadores de pagos, redes de tarjetas como Visa y Mastercard y bancos emisores de tarjetas.

Habrá ganadores y perdedores. Lo más importante para los diferentes proveedores de servicios de pagos es poder complacer a las nuevas generaciones. Los pagos tienen que ser instantáneos y seguros desde cualquier parte del mundo, con una excelente experiencia para el consumidor.

Probablemente, los gigantes tecnológicos como Apple, Amazon, Alibaba, Tencent seguirán participando muy activamente en la consolidación.

Los procesadores de pagos, adquiridores de comerciantes y tal vez hasta los bancos estan en riesgo de desintermediación.

Por ahora, las plataformas de pagos digitales integrados y billeteras móviles seguirán trabajando con las redes de tarjetas principales (como Visa y Mastercard) por su dominio global y amplia aceptación.

La nueva tecnología de Blockchain que ha capturado la imaginación de Silicon Valley y Wall Street no debería de cambiar esta perspectiva.

Pero los pagos basados en criptomonedas como Bitcoin y Ethereum no representan una amenaza, dada la conectividad, el rendimiento y la eficiencia de las redes y sistemas de pagos tradicionales.

Las redes de pago con tarjeta como Visa y Mastercard son demasiado baratas y convenientes para ser desplazadas.

Goldman Sachs estima que Visa y Mastercard alcanzan un punto de equilibrio de aproximadamente 2 puntos básicos de transacción al procesar una transacción.

Con Bitcoin, el margen requerido es de alrededor de 450 a 500 pb, dado lo computacionalmente exigente que es procesar las transacciones de Bitcoin.

Por conveniencia, Visa y Mastercard pueden autorizar transacciones en 20 milisegundos, en comparación con las 18 horas de verificación en la cadena de bloques pública de Bitcoin.

Por lo tanto, Visa y Mastercard siguen siendo unos de los beneficiarios principales del crecimiento estructural de pagos digitales en el futuro previsible.

* El autor es Director de Inversiones Panamá